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Civilizaciones avanzadas podrían estar obteniendo energía de agujeros negros y podemos detectarlas

Una civilización alienígena puede estar oculta detrás de una especie de «estrella de la muerte» obteniendo su energía de un agujero negro: podríamos descubrirla usando la misma tecnología que nos permite encontrar exoplanetas.

Una investigación desarrollada en la Universidad Nacional Tsing Hua en Taiwán sugiere que una civilización estelar mucho más avanzada que la humana podría estar oculta a nuestros ojos a través de una esfera de Dyson.

La esfera de Dyson no es la conocida estrella de la muerte de la película Star Wars, pero tiene algunas similitudes que nos permiten imaginar lo que podría estar ocurriendo fuera de nuestra capacidad tecnológica de detectar otras civilizaciones.

Una Esfera de Dyson es una especie de caparazón artificial que rodea a una estrella y aprovecha la radiación emitida por ella para generar energía.

La esfera de Dyson es mucho más grande que la estrella de la muerte, pero funciona según el mismo principio: un caparazón que rodea una enorme fuente de energía.

Los investigadores taiwaneses plantean, en un artículo publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, que una civilización avanzada puede estar aprovechando la energía que emana de un agujero negro a través de una esfera de Dyson. Y que ahora podemos descubrirla.

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Civilización estelar

Por civilización avanzada entienden los investigadores una civilización estelar según la Escala de Kardashev, que mide el nivel de avance tecnológico de una civilización en función de la cantidad de energía que puede utilizar.

La medida, propuesta por el astrónomo soviético Nikolai Kardashev en 1964, contempla tres posibles civilizaciones avanzadas, todas ellas hipotéticas.

La primera sería capaz de utilizar y almacenar toda la energía disponible en su planeta. La segunda podría aprovechar toda la energía de su sistema planetario. Y la tercera sería capaz de provechar toda la energía de la galaxia que habita.

La lógica lleva a pensar que, cuanto más desarrollo tecnológico alcance una civilización, mayor energía necesitará. Después de aprovechar toda la energía de su planeta, necesitará acudir a su estrella y construirá una esfera de Dyson a su alrededor.

El nivel tecnológico de nuestra humanidad está todavía lejos de situarse siquiera en el primer nivel de la Escala de Kardashev: quizás dentro de 300 años estaremos en condiciones de aprovechar toda la energía potencial de la Tierra.

Sol oculto

Cuando alcancemos ese nivel y necesitemos más energía, Kardashev calcula que necesitaremos 10.000.000.000 de veces más energía para convertirnos en una civilización estelar como la que en la actualidad podría estar oculta detrás de una esfera de Dyson.

Una estrella que estuviera dentro de una esfera de Dyson quedaría oculta para nuestros telescopios, por lo que, de existir alguna, no tendríamos noticias directas de ella.

La civilización que, supuestamente, viviera allí, tampoco podríamos percibirla porque, aunque la esfera Dyson generara radiación infrarroja equivalente a la energía que genera la estrella oculta, tendría un espectro semejante al de un cuerpo negro. Nada que llamaría especialmente nuestra atención.

Más lejos: ante un agujero negro

Los investigadores taiwaneses han introducido un nuevo término en la ecuación: se han fijado en los agujeros negros, una de las fuentes de energía más grandes y estables del universo.

Si existiera una civilización estelar (de segundo tipo en la escala Kardashev), consideran que podría haberse planteado aprovechar toda ese energía. Y eso lo cambia todo, a efectos de que pueda ser detectada.

Analizaron agujeros negros de tres tamaños diferentes y dedujeron que un agujero negro puede ser una fuente prometedora de energía más eficiente que la que pueda suministrar una estrella.

De hecho, la energía de un agujero negro estelar de 20 masas solares podría proporcionar la misma cantidad de energía que las esferas de Dyson alrededor de 100.000 estrellas.

Incluso si se aprovechara un agujero negro supermasivo, la energía que podría proporcionar podría ser 1 millón de veces mayor aún, destaca al respecto la revista Science.

Esfera de Dyson

Para ello necesitaría también una esfera de Dyson que rodeara todo el agujero negro, para capturar toda la energía que emite. Si realmente eso ha sucedido en algún lugar del universo, entonces estamos en condiciones de descubrirlo.

Los científicos taiwaneses calculan que, aunque esa esfera de Dyson pudiera aprovechar toda la energía emitida por un agujero negro, siempre sufriría una pérdida de calor. Y eso podríamos percibirlo y deducir que una civilización está en sus alrededores.

Esa estructura, sin embargo, no la hemos detectado, pero los científicos taiwaneses demuestran en su artículo que es posible hacerlo, aunque no haya luz visible que atraviese esa esfera de Dyson.

Esta es la gran revelación de su trabajo, porque por primera vez nos permite suponer que, de existir, estaríamos en condiciones de confirmar lo que siempre hemos sospechado: que no estamos solos en el universo. Y ahora sabemos cómo llegar a ese descubrimiento, si su hipótesis es correcta.

La clave es detectar la pérdida de calor que necesariamente estaría desprendiéndose de la supuesta esfera de Dyson: podríamos hacerlo con los telescopios actuales, usando el mismo sistema de detección que nos permite encontrar exoplanetas, destaca Universe Today.

Referencia

A Dyson sphere around a black hole. Tiger Yu-Yang Hsiao et al. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Volume 506, Issue 2, September 2021, Pages 1723–1732. DOI:https://doi.org/10.1093/mnras/stab1832

Imagen superior: Visto casi desde el borde, el turbulento disco de gas que se agita alrededor de un agujero negro adquiere una apariencia loca de doble joroba. La extrema gravedad del agujero negro altera los caminos de la luz provenientes de diferentes partes del disco, produciendo la imagen deformada. Crédito:  Centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA / Jeremy Schnittman.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

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