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El cerebro atribuye a la mirada poderes ocultos

El cerebro atribuye a la mirada una fuerza física capaz de mover objetos y de impactar en la mente de otra persona. Se vale de esa ilusión para construir la cognición social que nos permite compartir el mundo con los demás.

Una investigación de la Universidad de Princeton ha descubierto por qué mucha gente cree que la mirada es una fuerza física capaz de mover objetos y de impactar incluso en los sentimientos de otra persona: se trata de un atajo cognitivo del cerebro para facilitarnos la vida.

La creencia en que la mirada es una fuerza física forma parte de la cultura popular y sus antecedentes se remontan hasta los antiguos griegos: Empédocles (484 a.C.- 424 a. C) creía que de los ojos salían como rayos que exploraban los objetos y facilitaban la percepción de sus formas.

Esa creencia sigue muy extendida en la actualidad y se manifiesta en las películas y relatos de ciencia ficción, con superhéroes que atraviesan una pared con la mirada, y en la convicción de que en ocasiones otra persona puede perforarnos con sus ojos penetrantes.

También mucha gente está convencida de que podemos darnos cuenta de que una persona nos está mirando a escondidas, por sensaciones que percibimos y que delatan al desconocido.

Todos estos procesos se basan en una constatación inconscientemente asumida por el cerebro: los ojos tienen una fuerza física capaz incluso de taladrar la mente de otra persona.

Atajo cognitivo

Según los resultados de esta investigación, esa supuesta fuerza invisible de la mirada es consecuencia de un atajo cognitivo que toma el cerebro cuando participa de la cognición social.

La cognición social es la integración de los mecanismos mentales que consiguen la interacción entre sujetos de la misma especie. Se elabora mediante el intercambio de señales sociales que permiten la obtención de información sobre los demás y facilitan el aprendizaje compartido sobre el entorno.

La cognición social incluye la así llamada atribución de intenciones, que nos ayuda a interpretar lo que otra persona está percibiendo a partir de nuestros supuestos mentales.

De esta forma, cuando nos hacemos una mapa del lugar en el que estamos, la imagen mental que nos refleja el entorno es la consecuencia directa de una interacción entre nuestra mirada y la de los demás que nos acompañan en esa experiencia.

Cognición social

Los investigadores consideran que ese modelo de la realidad que elaboramos teniendo en cuenta lo que los demás ven (en realidad una interpretación subjetiva de su percepción visual), forma parte del proceso de cognición social.

Han establecido que, cuando participamos en el proceso de cognición social, no solo estamos pendientes de a dónde miran los demás.

También tenemos en cuenta otras características de los otros, incluso la forma en que miran los objetos, ya sea de arriba abajo o de abajo a arriba (de forma endógena o exógena).

Con esta serie de parámetros perceptivos de la mirada del otro, el cerebro construye un modelo de la atención visual que está activa en la otra persona.

Sin darnos cuenta

La investigación constató que la creencia inconsciente en la fuerza de la mirada forma parte de ese proceso cognitivo y que actúa sin que nos demos cuenta, incluso si rechazamos desde la razón que los ojos puedan emitir una energía invisible.

Que este procedimiento cognitivo derive en una creencia social no tiene nada de extraño, pues hay antecedentes: aunque sabemos que la Tierra orbita alrededor del Sol, vivimos como si nuestro planeta estuviera quieto y como si el Sol se moviera libremente por el cielo. Estas creencias, sencillamente, nos simplifican la vida.

Los investigadores consideran que estas asociaciones culturales en torno a la mirada pueden ser algo más que un simple engaño cerebral: son la manifestación de un modelo cognitivo construido por nuestra maquinaria social.

Y lo explican así: “seguir la mirada de otras personas es una tarea esencial en la cognición social y clave para leer con éxito las intenciones y creencias de otras personas (teoría de la mente). La evidencia conductual reciente sugiere que construimos un modelo implícito de la mirada de otras personas, que puede incorporar atributos físicamente incoherentes, como una construcción de rayos portadores de fuerza que emanan de los ojos.”

Por este motivo, el mito de que la mirada tiene fuerza física, conocido como extramisión, puede decirnos algo sobre quiénes somos como animales sociales, concluyen los investigadores.

Referencias

Other people’s gaze encoded as implied motion in the human brain. Arvid Guterstam et al. PNAS June 9, 2020 117 (23) 13162-13167; May 26, 2020. DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2003110117

Implicit model of other people’s visual attention as an invisible, force-carrying beam projecting from the eyes. Arvid Guterstam et al. PNAS January 2, 2019 116 (1) 328-333.December 17, 2018. DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.1816581115

 

Foto: Leandro De Carvalho. Pixabay.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

1 comentario

  • Vaya muy bien por la investigación,quizas no haya entendido bien,pero los cientificos me dejan la sensación en boca como si me hubieran informado que en las piscinas hay agua !!!,o algo así,”atajo”?.