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El cerebro distorsiona nuestra percepción del tiempo

Cuando vivimos una experiencia significativa, el tiempo parece que pasa muy deprisa o a cámara lenta, dependiendo de si lo estamos pasando bien o mal. La fatiga de unas neuronas de nuestro cerebro explica esta distorsión temporal.

Un grupo de neuronas de nuestro cerebro distorsionan la percepción del tiempo cuando experimentamos que algo pasa muy deprisa o muy despacio, ha descubierto una investigación publicada en el Journal of Neuroscience.

La investigación, desarrollada por Masamichi J. Hayashi y Richard B. Ivry, ambos de la Universidad de California en Berkeley, establece que la naturaleza subjetiva de nuestras experiencias del paso del tiempo está condicionada por las respuestas de un grupo específico de neuronas especializadas.

Esas neuronas que distorsionan nuestra percepción del tiempo están localizadas en el así llamado Giro Supramarginal del cerebro, una porción del lóbulo parietal.

El Giro Supramarginal o SMG está relacionado con procesos cognitivos superiores, como la lectura o escritura, la memoria de trabajo y el aprendizaje, mientras que el lóbulo parietal es la parte de la corteza cerebral que regula el sentido espacial y la navegación.

Neuronas del tiempo

Lo que ha apreciado esta investigación es que las neuronas del SMG se activan cuando la experiencia que vivimos se prolonga durante un tiempo específico: se encargan de regular nuestra percepción temporal.

Sin embargo, cuando algunas de estas neuronas se exponen repetidamente a un estímulo que se prolonga durante un tiempo específico, padecen una especie de fatiga bioquímica que altera su funcionamiento.

Merced a este “accidente” neuronal, que coincide con el normal funcionamiento de otras neuronas SMG, nuestra percepción del tiempo se altera, influida por este contraste entre neuronas activas y cansadas.

La consecuencia de este episodio cerebral es que percibimos que el tiempo pasa mucho más deprisa o mucho más despacio: la percepción depende de esa dinámica neuronal.

Tiempo rápido o lento

La rapidez o la lentitud de la percepción temporal está relacionada también con la naturaleza de la experiencia que vivimos: la memoria, las emociones o la habituación o costumbre, influyen en la duración percibida de la experiencia.

Los factores contextuales asociados a una vivencia pueden aumentar la fatiga de las neuronas SMG y provocar una mayor distorsión del tiempo percibido, destacan los investigadores.

El efecto asociado a estos factores contextuales puede ser acelerar el tiempo, si la experiencia es agradable, o alargarlo y hacerlo interminable, si la experiencia es desagradable.

Base neuronal

Sobre la metodología utilizada en esta investigación, los autores explican: «para investigar la base neuronal del tiempo subjetivo, realizamos un estudio de resonancia magnética funcional, utilizando un procedimiento de adaptación que nos permitió manipular la duración percibida manteniendo constante la duración física».

El experimento se desarrolló con 18 voluntarios que incluían 11 hombres y 7 mujeres. Se les pidió que señalaran la diferencia entre la duración del tiempo en una prueba que incluía, bien un estímulo visual de duración variable, bien un estímulo auditivo de duración fija.

Los resultados obtenidos “proporcionan una fuerte evidencia fisiológica de que la codificación de una población de neuronas en la corteza parietal derecha refleja nuestra experiencia subjetiva del tiempo», señala la investigación.

La conclusión es que no debemos fiarnos siempre de nuestro sentido del tiempo, particularmente si estamos expuestos a estímulos constantes que pueden fatigar neuronas sensibles al tiempo en nuestro cerebro.

En color aparece la región del cerebro (SMG) que se activa para regular la percepción del tiempo que dura una experiencia. El grafico de la derecha establece la relación entre la magnitud de la distorsión del tiempo y el cambio en la actividad SMG. CRÉDITO: Hayashi e Ivry, JNeurosci 2020.

Tiempo subjetivo

Esta investigación profundiza en los resultados obtenidos por investigaciones previas, especialmente la que el año pasado identificó el reloj neuronal que registra el tiempo durante las experiencias humanas.

Ese reloj, situado también, según esta investigación, en la corteza cerebral, realiza el seguimiento del orden de los eventos vividos con una percepción que no siempre coincide con el tiempo del reloj, algo que ha confirmado la nueva investigación.

Investigaciones más antiguas desarrolladas por el psicólogo y biólogo humano de Friburgo, Marc Wittmann, han establecido también la distorsión del tiempo que se produce con la edad: para las personas mayores, una hora dura 45 minutos, un mes dura 3 semanas y un año dura 9 meses.

Espiral neuronal

La nueva investigación da a entender que esta distorsión de la percepción temporal asociada con la edad puede estar relacionada con el deterioro neuronal propio del envejecimiento cerebral. También con el posible desgaste neuronal provocado por el impacto emocional de un accidente grave, que en ocasiones la consciencia percibe a cámara lenta.

En un artículo publicado en Nature en 2013, Wittmann explica asimismo que la percepción del tiempo en el cerebro humano se produce por una espiral neuronal ascendente en la corteza insular, asociada con estados sensoriales y emocionales, de la que depende la representación acumulativa del tiempo en nuestra consciencia.

El alcance de todos estos descubrimientos podría todavía ser más profundo: “el tiempo subjetivo y la consciencia, el tiempo sentido y la experiencia del yo, están estrechamente relacionados”, señala Wittmann, citado por la revista académica InsideHigherEd.

Referencia

Duration-selectivity in right parietal cortex reflects the subjective experience of time. Masamichi J. Hayashi and Richard B. Ivry. Journal of Neuroscience 14 September 2020, JN-RM-0078-20. DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0078-20.2020.

 

Foto: Distintos relojes neuronales rigen la percepción del tiempo en nuestro cerebro. Crédito: Christine Daniloff /MIT.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe es el Editor de Tendencias21.

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