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El dolor y el alivio son contagiosos

El dolor no solo es físico, sino también una emoción que se puede transmitir y despertar compasión: ratones sanos sienten el mismo dolor que el enfermo y se manifiestan aliviados cuando el sufrimiento del otro desaparece.

Una investigación realizada por neurocientíficos de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, demuestra que los ratones sanos sienten el mismo dolor que aquellos afectados por algún padecimiento. Algo similar sucede cuando el sufrimiento concluye, ya que los ratones “empáticos” expresan idéntico alivio que su compañero.

Según un artículo publicado en la revista Nature, compartimos con los ratones una base evolutiva para la empatía, que en un futuro cercano puede colaborar en el desarrollo de tratamientos para trastornos de la personalidad social en humanos.

Los experimentos realizados por los especialistas indican que los mapas cerebrales muestran claramente que los ratones sienten el dolor de los demás. Luego de compartir un espacio durante algunas horas, un ratón sano mostró la activación de las mismas regiones cerebrales que su compañero, afectado por una inyección que le generó una dolorosa inflamación.

En esos casos se apreció actividad de las neuronas de la corteza cingulada anterior (ACC), que establecieron comunicación con las células cerebrales del núcleo accumbens, tanto en la transmisión del dolor como en el “contagio” del alivio. Por otro lado, cuando la emoción transmitida era el miedo, las neuronas ACC se comunicaban con la zona de la amígdala basolateral.

Una conexión clave

La corteza cingulada anterior es un área trascendente para la empatía humana, siendo una de las regiones cerebrales responsables de la memoria y la cognición. Por su parte, el núcleo accumbens es una zona que se ocupa principalmente de la motivación y el comportamiento social.

La conexión entre ambos sectores parece ser la clave de la empatía: cuando los científicos interrumpieron la integración entre ellos, los ratones participantes en el estudio dejaron de sentir el mismo dolor o el mismo alivio que sus compañeros.

El hallazgo de esta interacción neuronal entre ambas regiones cerebrales puede ser crucial para desarrollar nuevos tratamientos destinados a aliviar los síntomas de diferentes trastornos de la personalidad social.

Además, los resultados de la investigación, recientemente publicados en la revista Science, sugieren que diferentes procesos en el cerebro están involucrados en distintos tipos de empatía. Pero las mencionadas diferencias también pueden estar relacionadas con la manera en la cual los roedores perciben las emociones de sus compañeros.

Percepción emocional y empatía

Por ejemplo, en los experimentos que se llevaron a cabo en torno al dolor y su alivio, los ratones pasaron mucho tiempo juntos oliéndose unos a otros. Se sabe que los olores pueden contener información de valor sobre los sentimientos de los animales.

Sin embargo, en las pruebas sobre el miedo, las señales visuales fueron las encargadas de transmitir las emociones entre los ratones. De esta manera, queda comprobado que cada emoción y cada forma particular de empatía puede estar condicionada por procesos cerebrales únicos y, al mismo tiempo, por distintas formas de percepción emocional y transmisión sensorial.

La empatía es la capacidad de compartir los sentimientos o el estado de ánimo de los demás, pero en el ser humano su ausencia puede dar lugar a diferentes patologías.

Esta investigación pone de manifiesto, una vez más, que la empatía no es exclusivamente humana: muchos animales también pueden desarrollarla, especialmente los simios, los elefantes y los delfines. En el caso de los roedores, se ha comprobado que nos acercan a los orígenes evolutivos de la empatía.

Si los científicos logran avanzar en la identificación de los neuroquímicos que fomentan los procesos empáticos, también será posible desarrollar fármacos y tratamientos para combatir afecciones como la psicopatía o los trastornos de la personalidad social, en los cuales la empatía desaparece por completo.

Referencia

Anterior cingulate inputs to nucleus accumbens control the social transfer of pain and analgesia. M.L. Smith, N. Asada and R.C. Malenka. Science (2021).DOI:https://doi.org/10.1126/science.abe3040

Foto: Shane en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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