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La ciencia y el Islam: más inversiones en I+D y más represión religiosa

La BBC ha emitido recientemente varios programas de radio en los que se analiza el desarrollo científico en los Estados musulmanes. La labor de los científicos árabes en el periodo entre los siglos IX y XIII marcó el desarrollo de la ciencia hasta nuestros días. ¿Qué sucede actualmente con la ciencia en estos países? ¿Qué se puede esperar en el futuro? El panorama general apunta a un aspecto positivo: el aumento gradual de las inversiones en investigación y desarrollo. Y también a un aspecto negativo: la limitación de los científicos para avanzar, por las atmósferas represoras de sus países y por el exceso de violencia que sufren muchos de éstos. Por Yaiza Martínez.

La ciencia y el Islam: más inversiones en I+D y más represión religiosa

La BBC ha emitido recientemente varios programas de radio en los que se ha analizado el estado de la ciencia en los países islámicos. ¿Podrá volver a jugar el mundo islámico el papel esencial que en otras épocas jugó en el ámbito científico?

Con motivo de la aparición de estos documentales, el profesor Jim Al-Khalili, que se encargó de presentarlos y que es un eminente físico nuclear británico de origen iraquí, publicaba en la BBC un artículo en el que hablaba de la importancia de los científicos islamistas en la ciencia de toda la historia.

Isaac Newton fue, señala Al-Khalili, el físico más importante de todas las épocas pero, sin duda, hay otro gran físico digno de ser considerado tan importante como él: Hassan Ibn al-Haytham.

Al-Haytham nació en el año 965 y es considerado el padre de la óptica por sus trabajos y experimentos con lentes, espejos, reflexión y refracción. Pero la mayoría de los occidentales jamás han oído hablar de él.

El Islam, fundamental para la ciencia moderna

Explica Al-Khalili que los relatos populares de la historia de la ciencia sugieren siempre que no se produjeron avances científicos importantes entre la Grecia Antigua y el Renacimiento europeo. Por el contrario, el periodo que va entre los siglos IX y XIII de nuestra era marca la época dorada de la ciencia arábiga.

Fue entonces cuando se produjeron grandes avances en matemáticas, astronomía, medicina, física, química y filosofía. Ibn al-Haytham estuvo entre esos genios de la ciencia árabe de entonces, y se puede considerar el padre del método científico moderno (investigación de los fenómenos y formulación de hipótesis a partir de la observación).

Hoy día, la ciencia sigue utilizando este método, que ha dado impresionantes frutos en los últimos siglos. Sin embargo, advierte Al-Khalili, en Occidente se mantiene que dicho método fue establecido por Francis Bacon y René Descartes en el siglo XVII.

Actuales carencias

El primer capítulo sobre ciencia e Islam emitido por la BBC se centró, al igual que el artículo de Al-Khalili, en la historia, y también en el declive de las ciencias en el mundo musulmán de un tiempo a esta parte.

Cierto es que, actualmente, se están haciendo en los Estados árabes inversiones para la ciencia y para las comunicaciones a través de satélite e Internet, lo que está ayudando a la apertura de las sociedades musulmanas a los avances. Sin embargo, aún no se ven resultados tangibles en el ámbito científico, denuncia el documental.

Pervez Hoodbhoy, eminente físico nuclear de la Universidad Quaid-e-Azam de Islambad, de Pakistán, señala que el mayor obstáculo para el despliegue científico en el mundo islámico es que, dentro de éste, se desalienta cualquier intento de cuestionar la autoridad, y en muchos lugares se fomenta una atmósfera de respeto y obediencia desmesurados, justificados en términos religiosos.

Además de los límites que pueda plantear dicha atmósfera, otro problema es que, aunque en aumento, los fondos destinados actualmente en los Estados árabes a la investigación y el desarrollo aún se mantienen en entre el 0,2% y el 0,7% del producto nacional bruto, mientras que en el mundo desarrollado las inversiones para I+D suponen entre el 2,5% y el 3,5% del PIB, publica SieDev.net.

Violencia y esfuerzo

El capítulo 2 del documental de la BBC se dedica, precisamente, a explicar las inversiones en ciencia dentro del mundo islámico y su impacto.

El país al que más tiempo se dedica en este episodio es a Pakistán, que ha visto como se incrementaba sustancialmente la inversión científica gracias, sobre todo, a la labor de Ata-ur-Rehman, ministro de ciencias del país, que aparece entrevistado en el reportaje.

En este mismo documento, se ilustra el impacto del terrorismo en la educación y la ciencia, que ha condicionado la cooperación entre las instituciones occidentales y las de Pakistán, en especial en ciudades como Karachi o Islamabad, azotadas por la violencia.

Según se quejan los científicos, resulta muy difícil organizar siquiera un pequeño seminario o simposio al que puedan asistir especialistas extranjeros, dada la situación. De esta forma, no puede haber un intercambio de conocimientos ni un enriquecimiento mutuo.

La última parte de este episodio, según publica el blog Science and Religion news, está dedicado a las mujeres que estudian ciencia en las universidades de Pakistán, y explica la cantidad de desafíos a los que éstas han de enfrentarse (mucho mayores que los de sus compañeros varones).

La realidad del país en este sentido es la siguiente: por un lado, cada vez hay más mujeres que estudian y se forman en ciencias. Por el otro, los talibanes de Swat y otros lugares se dedican a incendiar las escuelas para niñas que hay en el país.

El tercer episodio sobre ciencia e Islam será emitido por la BBC el próximo dos de marzo. A la pregunta inicial de este artículo, de si podrá volver a jugar el mundo islámico el papel esencial que en otras épocas jugó en el ámbito científico, parece que debería contestarse que todo depende tanto de las inversiones como de la apertura del mundo islámico a los últimos avances y tecnologías.

Yaiza Martinez

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