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La Tierra ya no estaría expuesta a grandes colisiones con asteroides

Los primeros tiempos de nuestro planeta, caracterizados por impactos de enormes asteroides cada 15 millones de años, han quedado superados: la Tierra vive desde hace 4.000 millones de años lejos de un riesgo equivalente al de ese remoto pasado. Esto ha permitido la consolidación de la vida.

En el marco de la Conferencia de Geoquímica Goldschmidt, diferentes investigadores han concluido que aunque la Tierra soportó colisiones con asteroides de enormes dimensiones en su etapa primitiva cada 15 millones de años, en la actualidad ese tipo de riesgos se ha superado: el planeta no registra eventos semejantes en los últimos 4.000 millones de años, una tendencia que ha hecho posible el desarrollo de la vida tal como hoy la conocemos.

En sus primeros años, la Tierra vivió una infancia especialmente violenta, según las nuevas estimaciones de los científicos. Los especialistas han reevaluado el impacto de los asteroides en el período Hadeano, desde el origen de nuestro planeta hasta hace 4.000 millones de años, cuando comenzó el eón Arcaico.

Bombardeos primitivos

Durante esa etapa primitiva, la Tierra fue golpeada por un número significativo de voluminosos asteroides, algunos de los cuales tenían más de 10 kilómetros de diámetro y podrían compararse con el tamaño de una gran urbe en la actualidad. Según se indica en una nota de prensa, los investigadores creen ahora que la tasa de bombardeo de asteroides sobre la Tierra primitiva fue mayor a la sostenida hasta hoy.

En promedio, cada 15 millones de años el planeta soportó durante el período indicado un aluvión de colisiones de características similares al que terminó con los dinosaurios, por lo tanto el número de estos impactos puede haber sido 10 veces mayor al sostenido en las teorías vigentes.

Vestigios de un pasado violento

Los científicos llegaron a estas conclusiones al estudiar los lejanos ecos de los enormes impactos: las denominadas «esférulas» son vestigios de las colisiones que se han podido descubrir en rocas antiguas. Se trata de diminutas partículas esféricas vidriosas que han quedado como registro de los elementos fundidos y vapores producidos en cada impacto, y que posteriormente se enfriaron y solidificaron.

El denominado Gran Bombardeo Tardío, ocurrido hace aproximadamente 4.000 millones de años, es la marca de fuego de ese período: fue un ciclo en el cual la Luna, la Tierra y otros cuerpos del Sistema Solar interior sufrieron frecuentes impactos muy violentos de enormes asteroides.

Tema relacionado: Las amenazas de meteoritos no proceden del cinturón de asteroides.

Etapa superada

Más allá de sus consecuencias catastróficas, estos impactos tuvieron un efecto significativo en la geoquímica de la superficie de la Tierra y en el desarrollo y sustentabilidad de la vida. Además, según un artículo publicado en Futura Sciences la comprobación de un mayor impacto de las colisiones de asteroides en la Tierra primitiva verifica al mismo tiempo que nuestro planeta ya ha superado esa etapa.

Sabemos que durante unos 4.500 millones de años la tendencia ha cambiado: las colisiones se han vuelto menos frecuentes e incluso en la mayoría de los casos se trata de impactos de objetos pequeños. Podría decirse que la furia cósmica ha cesado, porque aunque todavía existen amenazas de asteroides se trata de hechos aislados y no de eventos descomunales como los ocurridos en el pasado.

Esto indica que la Tierra ha superado ese caótico período inicial, permitiendo que las diferentes formas de vida se consoliden y nuestro planeta tenga un futuro viable. El cambio fue crucial: la estabilidad de la biosfera ha sido vital para su desarrollo y ha permitido que la humanidad se despliegue sobre la Tierra.

Video: recreación artística del llamado «Gran Bombardeo Tardío», un violento período de intensas colisiones de asteroides que tuvo lugar en la frontera entre el Hadeano y el Arcaico. Crédito: Mark A. Garlick.

Foto: así se veía la Tierra Hadeana, según una recreación artística. Los enormes lagos de lava generados por los impactos coexistieron con el agua líquida de la superficie del planeta. Crédito: SwRI/Simone Marchi, Dan Durda.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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