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Las mediciones de la complejidad podrían revolucionar la tecnología

El análisis de la percepción de los entornos y objetos que nos rodean podría dar lugar a una mejora de los productos industriales. A partir de esta premisa, el proyecto Midiendo lo Imposible de la Unión Europea trata de aprovechar los datos obtenidos a través de la utilización de los últimos avances científicos y tecnológicos acerca de las percepciones que de las cosas tenemos los humanos. Dichas percepciones, bien determinadas, podrían volcarse en la fabricación de productos con valores añadidos, mucho más competitivos desde el punto de vista comercial, aseguran los expertos. Para conseguirlos, deben trabajar unidas las diversas disciplinas de la ciencia, que deberán estudiar los sistemas complejos para conocerlos mejor. Por Yaiza Martínez.

Las mediciones de la complejidad podrían revolucionar la tecnología

La ciencia intenta, con los últimos avances tecnológicos, medir elementos apenas aprensibles, como las respuestas o procesos de la mente humana o la interacción de las personas con el mundo, informa el servicio de información sobre Investigación y Desarrollo de la Unión Europea, Cordis.

El proyecto de la UE, Midiendo lo Imposible aúna diversas disciplinas científicas como la psicología, la fisiología o la ingeniería, para tratar de conocer a fondo –con herramientas avanzadas de medición- las experiencias humanas.

¿Pueden cuantificarse la naturalidad, las reacciones psicológicas a la música, medir objetivamente un sonido o comprender el lenguaje corporal relacionado con nuestras emociones?

Al parecer, lograr sistematizar datos como éstos tiene un objetivo concreto: el del desarrollo de tecnologías emergentes cuyas capacidades de interactuar con el mundo puedan definirse mejor teniendo en cuenta cómo funciona ya de por sí la naturaleza humana.

Buscando la calidad

Se busca la “calidad”: que las empresas, los productos, los procesos de fabricación y, en general, la sensación del mundo que nos rodea mejore a partir del conocimiento de cómo lo perciben los humanos.

Este concepto de lo que es la “calidad” quizá pueda desglosarse con la tecnología, con enfoques atípicos de las disciplinas ya establecidas, y con la ayuda de novedosas teorías científicas, como la del caos.

Se trata de enfocar el estudio de los fenómenos complejos o multidimensionales teniendo en cuenta que se debe saber cómo se perciben las cosas para poder comprender mejor dichos fenómenos. Sería una suerte de “medición sensorial” que contrastaría con las mediciones que nos permiten enviar satélites al espacio o desarrollar vacunas, pero que resultaría igualmente necesaria para alcanzar otro tipo de avances tecnológicos.

Las aplicaciones de este programa son diversas. La calidad siempre es subjetiva, pero lo cierto es que cuanto más comprendamos lo que la hace posible mejor saldrá cualquier tipo de producto. Según el director del proyecto, el Dr. Saraiva Martins, “esto es investigación industrial para el día de mañana”.

Investigación interdisciplinaria

Este tipo de metodología ha ido emergiendo cada vez más, a la búsqueda de la medición de determinadas ventajas intangibles, como puede ser la inteligencia de los empleados para cualquier empresa, o la mejor manera de iluminar una ciudad.

La iniciativa del proyecto tiene como objetivo el desarrollo de investigaciones interdisciplinarias y de métodos que permitan avanzar en la medición de fenómenos multidimensionales a través de la interpretación y/o la percepción humana.

Para ello, hay que unir vías abiertas de investigación y reunir disciplinas, que los meteorólogos, los psicólogos y los fisiólogos, por ejemplo, pongan en común sus esfuerzos, de manera que se genere una sinergia entre ellos que produzca un nuevo enfoque metodológico.

La recompensa a este esfuerzo sería considerable: no se trata de mejorar ciertos aspectos de un sistema, sino de tratar de mejorar el sistema al completo, como un todo complejo. Para ello, resultan imprescindibles las ciencias de la complejidad y las nuevas tecnologías informáticas.

Por ejemplo, se sabe por la experiencia real que la comodidad en un tren de alta velocidad se redujo porque los pasajeros echaban de menos la sensación del movimiento del tren, que en estos casos es demasiado leve. Conociendo este dato, ¿por qué no acentuar los ángulos, aumentar la sensación de velocidad y, por tanto, la percepción de los usuarios? Sería lo que los vendedores llaman “valor añadido”.

Tener en cuenta la percepción del producto

Lo que intenta el proyecto Midiendo lo Imposible es tener en cuenta este tipo de variables para deshacer las diferencias entre el objetivismo y la experiencia generando un vínculo entre ellos que permita, desde un novedoso enfoque, innovar la producción actual de los productos en Europa.

Los artículos muy buenos tienen una calidad que se percibe, y que con el tiempo se asocia con toda una marca. Por lo tanto, "ese algo" puede añadirle una gran calidad en términos de valor. Lo que se necesita hacer como economía es irrumpir en el mercado con este tipo de productos, lo que implica que se debe comprender mejor- esto es medir- lo que parece imposible de medir.

Los avances científicos del futuro están en la convergencia de campos diversos de investigación. Los estudios interdisciplinarios son esenciales para que las respuestas y hallazgo de las diferentes disciplinas puedan enriquecer a unas y a otras. Y para hacer nuevos productos de calidad, se debe tener en cuenta la calidad percibida.

Dentro de este mismo enfoque se encuentran los proyectos MindBridge, que mide la conciencia para tratar de llenar el vacío entre psicología y neurociencia, entre experiencia subjetiva y observación objetiva; MOTA, que mide la naturalidad; PERCEPT, que se centra en la conciencia perceptual y Syntex, que mide las sensaciones relacionadas con las texturas.

Yaiza Martinez

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