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Mindfulness para principiantes

La escucha profunda constituye la esencia del mindfulness, es decir, del cultivo de la intimidad con tu propia vida como si realmente importase. Porque, en realidad, importa, mucho más de lo que piensas … y hasta mucho más de lo que puedas pensar.

Mindfulness para principiantes

Ficha Técnica

Título: Mindfulness para principiantes
Autor: Jon Kabat-Zinn
Edita: Kairós, Barcelona, 2013
Colección: Psicología
Traducción: David González
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 212
ISBN: 978-84-9988-239-0
Precio: 15 euros

Es este un libro eminentemente práctico. Nos enseña qué es el mindfulness y la manera de acceder a él. Y lo hace siguiendo una metodología progresiva, que, a través de los peldaños que constituyen sus cinco partes, nos ascienden desde las nociones básicas a la práctica, pasando por el mantenimiento de los inicios, la profundización y la maduración. Cada una de estas partes contiene diverso número de capítulos; capítulos que no se dejan llevar por la seducción de profusas explicaciones, sino que, a modo de pequeñas semillas arrojadas al sembrar, esperan poder florecer en la vida diaria del lector interesado.

Podemos comenzar por preguntarnos qué es mindfulness. “Es conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar, al momento presente”. En el fondo, se trata de una de las muchas formas de meditación. Eso sí: si pensamos en la meditación como algo en lo que nos comprometemos “(1) para regular sistemáticamente nuestra atención y energía, (2) mediante lo que influimos –y posiblemente también profundizamos- en la cualidad de nuestra experiencia (3) con la intención de actualizar el amplio abanico de nuestra humanidad y (4) nuestra relación con los demás y con el mundo”.

Sí nos advierte el autor de que todo el potencial transformador de la meditación, en general, y del mindfulness en particular, se asienta en la práctica continua. Se trata de una condición fundamental, sin la que no es posible aspirar a obtener los excelentes resultados que la práctica del mindfulness lleva aparejados. También nos indica que existen dos formas complementarias de llevar a cabo este proyecto; de una parte, el tiempo que se dedique diariamente a la meditación; y, de otra, permitir que la práctica vaya, paulatinamente, invadiendo e impregnando, de manera tan sencilla como natural, todas y cada una de las facetas de la vida cotidiana.

En resumen y en palabras del propio autor, esta obra “aspira a proporcionar un acceso sencillo y directo a los aspectos fundamentales de la práctica del mindfulness, incluido su cultivo formal y la esencia de su aplicación a la vida cotidiana”.

La parte primera está dedicada al Inicio y la integran veintitrés apartados, de cuya mano vamos entrando en la importancia y naturaleza de la conciencia. Para ello es precisa la atención; pero, cuidado, no se trata de una dualidad: un sujeto perceptor y un objeto percibido, “atendido”, al que se presta atención; no. Ambos, sujeto y objeto, son una totalidad dinámica e inconsútil. Lo importante, por encima de todo ello, es la conciencia, saber que somos conciencia. ¿A qué debemos prestar atención? Al momento presente; no otra cosa es el mindfulness: prestar una atención deliberada y sin juicio al momento presente; precisando más: el mindfulness es lo que emerge cuando se presta atención deliberada y no crítica al momento presente; y lo que emerge, claro, es la conciencia.

La conciencia es una facultad con la que no estamos familiarizados. ¿Por qué? Porque tenemos la mente ocupada de continuo con actividad, tenemos, en otras palabras, una mente en modalidad de hacer, en lugar de una mente en modalidad de únicamente “ser”. Se puede uno preguntar, ante todo lo expuesto, por las vinculaciones del midfulness con la meditación budista; y no falta lógica en ello, pues se deriva de aquella, aunque su ámbito es universal.

Y ¿qué pasa cuando no pasa nada, cuando solo centramos nuestra atención en el presente? Es la duda que emerge ante la parada que queremos imponer a nuestro pensamiento, activo y disperso, siempre en continua actividad. La respuesta es “simplemente ser”. Es la conciencia, ese “simplemente ser”, la que puede servir de contrapeso y proporcionarnos una perspectiva adecuada para impedir que el pensamiento acabe gobernando, sin que nos demos cuenta de ello, toda nuestra vida. Evidentemente, es importante la facultad de pensar, de sostener un pensamiento crítico; pero también lo es que no es la única capacidad que debemos desarrollar, perfeccionar y profundizar, pues la conciencia es otra facultad, como mínimo, tan importante o más que aquella. Concluye esta primera parte el autor con las siguientes palabras: “La conciencia es un gran contenedor capaz de incluir todo pensamiento y toda emoción, sin la menor necesidad de quedarnos atrapados en ellos.

La segunda parte del libro se titula Mantenimiento. En ella, Joh Kabat-Zinn establece una serie de supuestos que pueden considerarse básicos para la práctica del mindfulness. Por lo pronto, nos indica que tal práctica ayuda a nuestra salud, que debemos cuidar, aunque no esté muy claro cuál es exactamente ese cuidado ni qué es exactamente la salud. Nos lo explica así: “La verdadera salud no consiste en llevar a las personas a un estado de ausencia de enfermedad considerado ‘normal’, sino a un nivel de funcionamiento y bienestar físico, emocional y mental óptimo que el sujeto desarrolla a través de la exploración sistemática y disciplinada, en el laboratorio de su propia vida, con la intención de descubrir la auténtica magnitud de su dimensión humana”. Esto se logra con la familiarización con nuestro cuerpo y nuestra mente y el cultivo sistemático de nuestras capacidades biológicas y psicológicas intrínsecas para el bienestar y la sabiduría, incluidas la bondad y compasión que yace en el interior de cada uno de nosotros. Como se aprecia por lo expuesto, el mindfulness no solo sirve para personas enfermas, sino que es útil para cualquiera que busque su bienestar.

Ya se ha dicho que el mindfulness exige una atención que requiere la dedicación plena de nuestros sentidos; aunque nos advierte el autor de que los sentidos son más de cinco; por ejemplo, la mente, entendiendo por tal no solo el pensamiento, sino también la conciencia, es un sexto sentido que nos permite conocer de un modo no conceptual, sino directo, experiencial. En este orden, nos propone dos conceptos a tener en consideración. La propiocepción, que define como el sentido que nos permite sentir y conocer la posición de nuestro cuerpo en el espacio, tanto estática como dinámicamente; y la interocepción, que nos permite conocer el modo en que se siente nuestro cuerpo desde el interior.

El concepto de unidad de conciencia es, así mismo, fundamental. No existe separación entre el sujeto, el que ve, y el objeto, lo visto. Y ello teniendo presente que la conciencia no es un sujeto, una cosa o un estado deseable y estático que puede alcanzarse; también es un verbo, un proceso, más que un estado final. Tener estas ideas claras es del mayor interés, pues, sobre todo en los comienzos de la práctica meditativa, nos vemos sometidos a un torbellino de fragmentación, que nace de los condicionamientos culturales en que nos encontramos. De ahí la necesidad de tener una mente preparada, dispuesta, abierta, una mente que sabe que no sabe, que cuestiona sus propias creencias tácitas y está dispuesta a indagar, a mirar profundamente más allá de la apariencia de las cosas y, quizás, detrás de la narrativa convencional que hemos fabricado para explicar por qué las cosas son o dejan de ser de tal o cual modo.

Tras estos prolegómenos, no todos recogidos en este comentario orientativo, bien desarrollados por el autor en una serie de apartados no extensos, pero sí pedagógicamente expuestos, se alcanza la tercera parte del libro, Profundización. Se nos ofrecen en ella algunas orientaciones, de carácter más práctico, para abordar la meditación.

Lo primero que se nos propone es que, según la mentalidad oriental, mente y corazón son una misma cosa, hecho que se ofrece para explicar que el mindfulness se refiere a una atención afectuosa, por la cual se debe emprender la práctica meditativa con una actitud suave, amable y compasiva hacia uno mismo. Lo que tiene más importancia de lo que pudiera parecer a primera vista, pues no son pocos los escollos que, principalmente en los inicios, se han de afrontar. Por ejemplo: puede acosarnos la idea de pérdida de tiempo, incluso de falta de progreso, ante el hecho de estar quieto, en un mismo sitio, sin nada que hacer ni nada que obtener; objeción a la que se responde: “la meditación, muy al contrario, tiene que ver con dejar de hacer las cosas en las que estás comprometido y ocuparte solo de aquellas que broten de tu ser. Lo que entonces emerge es muy distinto al mero hacer”. Porque el mindfulness es necesario para ver, más allá de las apariencias, lo que está desplegándose en la propia experiencia, en el propio cuerpo y en la propia mente.

En esta línea de ayuda al principiante, el autor proporciona consejos útiles para superar las primeras pruebas. Es habitual, por ejemplo, que quien comienza la práctica de la meditación se cuestione si está haciendo bien o no las cosas. La respuesta es clara: “si eres consciente, estás haciendo –independientemente de lo que ocurra- bien las cosas”. No hay que preocuparse por las acometidas de las distracciones, porque los objetos de atención no son especialmente importantes, sino que lo es la calidad de la atención, incluyendo la conciencia de las propias distracciones. Por consiguiente, ha de evitarse el criticarse o autocastigarse: no juzgar es un acto inteligente y bondadoso; y esta autocompasión y de bondad consigo mismo puede desarrollarse y perfeccionarse en relación con los otros.

Y una interesante aportación sobre el sufrimiento: “Pregúntate, cuando te descubras sufriendo: ¿sufre acaso mi conciencia del sufrimiento?”. Porque, si bien el dolor es inevitable, el sufrimiento que lo acompaña es opcional. En el fondo, la meditación consiste en el cultivo del gesto de dar una bienvenida amable e incondicional a todo lo que emerja en la propia conciencia. Un consejo adicional: no comentar con nadie, salvo con un maestro que pueda ayudar, la actividad meditativa propia.

También nos advierte de tres venenos que pueden intoxicar nuestra meditación: la avidez por conseguir todo lo que se desea, el odio o aversión (que las cosas sean diferentes de cómo son) y la delusión o ilusión: no ver las cosas como realmente son.

Así, se esté en condiciones de pasar a la Maduración, materia que constituye la cuarta parte de la obra. Es un capítulo no extenso, eminentemente práctico. Se resume en el título del apartado que contiene: Los fundamentos actitudinales de la práctica del mindfulness. Se trata de siete actitudes fundamentales: 1. No juzgar; nos damos cuenta de que todo está teñido de algún tipo de juicio, pero no es necesario juzgar las cosas. 2. Paciencia, pues el midfulness consiste, precisamente, en salir completamente del tiempo. 3. Mente de principiantes, tener la conciencia del no-saber. 4. Confianza. 5. No-esfuerzo, darse cuenta de que ya se está aquí. 6. Aceptación: entender el modo en que las cosas son y descubrir el modo más sabio de relacionarse con ellas. 7. Dejar-ir, dejar de ser , el no apego a las cosas, especialmente a los resultados. Las otras actitudes, tales como la generosidad, la gratitud, el dominio de uno mismo, el perdón, la amabilidad, la compasión, la alegría empática, la ecuanimidad, etc., se desarrollan mediante el cultivo de aquellas siete actitudes fundamentales.

Y llegamos a la Práctica, que es el título de la quinta parte del libro. Se trata de una serie de meditaciones guiadas, para las que ayuda el CD que se adjunta al texto. Eso sí: antes de iniciar, el autor nos da cuatro recomendaciones simples relacionadas con 1) la postura, 2) qué hacer con los ojos, 3) qué hacer si tenemos sueño y 4) cuidar el tiempo que se dedica a la meditación, para evitar interrupciones.

Como se puede apreciar, esta obra facilita los fundamentos para entender el mindfulness, la plena conciencia a la vez que proporciona los primeros apoyos para comenzar la práctica de la meditación y beneficiarse de todas las ventajas que reporta. La metodología utilizada por el autor es eminentemente didáctica; así, cada epígrafe viene precedido por un texto corto, en cursiva, que sintetiza el contenido que será luego ampliado, en un conjunto que no es excesivamente largo. Por otro lado, la adición de un CD con unas pocas prácticas guiadas de meditación, hace de este libro una excelente herramienta para iniciarse en el mindfulness.

Índice

Introducción

Parte I. Inicio

Mente de principiante.- La respiración.- ¿Quién está respirando?.- El trabajo más difícil del mundo.- Cuidando de este momento.- Mindfulness es conciencia.- La modalidad hacer y la modalidad ser.- Fundamentos científicos.- El mindfulness es universal.- El despertar.- La estabilización y calibrado del instrumento.- La esencia de la práctica consiste en morar en la conciencia.- La belleza de la disciplina.- Ajustando nuestro funcionamiento por defecto.- Conciencia: la única capacidad que puede compensar al pensamiento.- Atención y conciencia son habilidades que pueden desarrollarse.- No hay nada malo en el pensamiento.- Familiarizarnos con el pensamiento.- Imágenes que pueden ser de utilidad.- No tomarnos los pensamientos como algo personal.- Selfing.- Enamorados de los pronombres “yo”, “mi” y “mío”.- La conciencia es un gran contenedor.- Los objetos a los que atendemos no son tan importantes como la atención misma.

Parte II. Mantenimiento

La reducción del estrés basada en el mindfulness.- Un fenómeno de alcance mundial.- Una atención afectuosa.- El mindfulness a todos los sentidos.- Propiocepción e interocepción.- La unidad de la conciencia.- Conocer es darse cuenta.- La vida como práctica meditativa.- Tú ya perteneces.- Ante tus propias narices.- El mindfulness es algo más que una buena idea.- Volver a establecer contacto.- ¿Quién soy yo? Cuestionar nuestra propia narrativa.- Tú eres más que cualquier narrativa.- Nunca has dejado de ser total.- Una forma diferente de prestar atención.- No saber.- La mente preparada.- ¿Qué es lo que tú tienes que ver?

Parte III. Profundización

Ningún lugar al que ir y nada que hacer.- La acción que brota del ser.- La acción apropiada.- Si eres consciente de lo que ocurre, estás haciendo bien las cosas.- No juzgar es un acto inteligente y bondadoso.- Tú, gracias a Dios, solo puedes ser tú mismo.- El conocimiento encarnado.- Sentir alegría por los demás.- La catástrofe total.- ¿Sufre acaso tu conciencia del sufrimiento?.- Los reinos infernales.- La liberación está en la práctica.- La belleza de la mente que se conoce a sí misma.- Cuida tu práctica meditativa.- La conservación de la energía y la práctica de la meditación.- Una actitud no-violenta.- El deseo: la cascada de las insatisfacciones.- La aversión: el otro lado del deseo.- La delusión y la trampa de las profecías de obligado cumplimiento.- El momento adecuado es siempre ahora.- El “programa” es “este”.- Recupera tu vida.- Llevar de nuevo el mindfulness al mundo.

Parte IV. Maduración

Los fundamentos actitudinales de la práctica del mindfulness.

Parte V. Práctica

Comencemos la práctica formal.- Atención plena al comer.- Atención plena a la respiración.- Atención plena al cuerpo como una totalidad.- Atención plena a los sonidos y los pensamientos.- El mindfulness como conciencia pura.

Epílogo
Agradecimientos
Lecturas recomendadas
Bibliografía

Mindfulness para principiantes

Notas sobre el autor

Jon Kabat-Zinn es doctor en biología molecular y profesor emérito de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachussets. Su trabajo como investigador se ha centrado en las interacciones entre la mente y el cuerpo para la curación, por el que ha recibido varias distinciones. Es coautor de varias obras y autor, entre otras, de Vivir con plenitud las crisis: Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad, Mindfulness en la vida cotidiana: Cómo descubrir las claves de la atención plena/Donde quiera que vayas, ahí estás, La práctica de la atención plena, Llamando a tu propia puerta: 108 enseñanzas sobre la atención plena y El poder de la atención: 100 lecciones sobre mindfulness.

RedacciónT21

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