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Enjambres de insectos-robots sustituirán a los aviones de reconocimiento no tripulados

Los actuales aviones de reconocimiento no tripulados, que obtienen información más rápida y económicamente que los satélites o las misiones tripuladas, serán sustituidos dentro de 10 o 15 años por enjambres de miles de robots que imitan el comportamiento de los insectos gracias a un sistema de inteligencia colectiva en cuyo desarrollo trabaja el ejército australiano. Matemáticas avanzadas y algoritmos complejos constituyen el soporte de esta iniciativa. Por Vanessa Marsh.

Enjambres de insectos-robots sustituirán a los aviones de reconocimiento no tripulados

El ejército australiano trabaja sobre un programa informático avanzado que dentro de 10 o 15 años será utilizado como sistema de inteligencia colectiva por enjambres de robots aéreos no tripulados (UAVs) cuyo comportamiento imitará al de los insectos, según revela en un comunicado la Defense Science and Technologie Organisation.

Los vehículos aéreos no tripulados han adquirido creciente importancia debido al desarrollo de la tecnología, que permite recopilar información crítica (frente a otros sistemas como los satélites o misiones tripuladas) de una forma más rápida y económica sin, además, tener que arriesgar vidas humanas.

Estos aparatos reducen de horas a segundos el tiempo necesario para identificar un objetivo, al mismo tiempo que la información obtenida es de mayor precisión. Su sistema de propulsión es asimismo económico.

Aunque en la práctica los aparatos no tripulados han mostrado estas excelencias, también algunas veces han funcionado mal y en ocasiones han sido destruidos en el intento de obtener la información.

Perfeccionamiento

El ejército australiano pretende perfeccionar la capacidad de estos aparatos posibilitando la asignación de una misión no a uno, sino a un grupo de unidades, y que esta misión sea además perfectamente coordinada entre ellos para optimizar los resultados.

El medio de conseguirlo es fabricar pequeños robots no tripulados cuyo comportamiento se inspira en el funcionamiento de los enjambres de insectos, que manifiestan una gran capacidad de adaptación y versatilidad en la naturaleza.

El funcionamiento coordinado de estos enjambres de robots no tripulados se consigue con la ayuda de algoritmos, que permiten desarrollar una red inteligente que les comunique entre sí durante la misión.

Un enjambre se compone de miles de zánganos, de micro-robots que caminan, suben cuestas, vuelan y navegan. Cada una de estas unidades costaría 14.000 dólares y estaría equipada con armas específicamente diseñadas para estos tamaños.

Dentro de 10 o 15 años

El proyecto tardará entre 10 y 15 años en estar operativo, pero una vez conseguido, permitirá a estos enjambres de robots de vigilar una región. Cada zángano, además de esta integrado en un sistema y de proceder según su coherencia, será también autónomo a la hora de decidir cómo proceder, gracias al sistema inteligente de que está dotado.

Gran parte de la dificultad del proyecto reside en la elaboración de algoritmos complejos. Un algoritmo es un conjunto finito de instrucciones que sirven para ejecutar una tarea. El algoritmo complejo se caracteriza por capturar relaciones complejas de los datos.

La decisión australiana de adentrarse en este proyecto responde, de un lado, a las singularidades de su territorio, que reclaman una vigilancia de diseño adecuada a sus características, y de otro lado a su propósito de desarrollar tecnología propia antes que comprarla a otros países.

Vanessa Marsh

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