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Estamos en plena guerra mental librada con neuroarmas

Estamos inmersos en una guerra mental que pasa desapercibida: potentes neuroarmas se desarrollan para influir en el cerebro humano a partir de tecnologías surgidas con fines médicos.

Sin que nos demos cuenta, vivimos en una guerra mental soterrada centrada en el neocórtex, la región del cerebro implicada en las funciones cognitivas superiores.

Poderosas neuroarmas se desarrollan o experimentan en la actualidad para impedir que pensemos por nosotros mismos, según explica el especialista en geoestrategia e inteligencia, Pedro Baños.

Añade que, gracias a la tecnología, nuestra especie ha alcanzado una particular forma de inmortalidad: hemos depositado nuestra alma en la nube, donde permanecerá para siempre, con todos nuestros más íntimos secretos y emociones, pensamientos y debilidades.

Sin embargo, advierte que esta proeza tecnológica ha ocurrido en un momento muy particular de nuestra especie:  estamos viviendo en un Matrix geopolítico en el que la realidad que percibimos de nosotros mismos y hacia dónde vamos, es una ilusión creada por las élites para consolidar su poder global.

De esta forma, a la ilusión de la inmortalidad se suma otro espejismo no menos desconcertante: el que nos lleva a creer que formamos parte de una civilización organizada que camina unida hacia un progreso común y sostenible, en el que nuestra alma inmortal está segura gracias a la nube de información que compartimos. Nada más lejos de la realidad.

Penetrando en la maraña

No es fácil descubrir la maraña mental en la que estamos porque está perfectamente disimulada en los entresijos de nuestra mente.

La única facultad que nos hace libres está adormecida por los encantos de la tecnología, que nos sumergen en un espacio de información y de ocio perfectamente diseñado para que pensemos lo menos posible.

Sin embargo, Baños se ha tomado el trabajo de analizar y desvelar lo que nos está pasando entre bambalinas como especie y lo ha documentado en tres obras emblemáticas que constituyen un excepcional informe de inteligencia sobre los secretos mejor guardados del mundo actual.

En realidad, según esta investigación, vivimos en un mundo dominado por unas élites que han alcanzado el poder de crear cultura de masas y que ocultan, detrás de ese ideal humanista que la mayoría de nosotros compartimos, el verdadero motor de nuestra historia, que no es otro que el afán de poder y de dominar al mundo por parte de una minoría.

En primer lugar, por parte de una minoría de países: el más importante Estados Unidos, cuya capacidad militar supera con creces a las de sus dos inmediatos rivales: Rusia y China.

En segundo lugar, por parte de una minoría dentro de esos países: poderosas multinacionales y fondos de inversión, que han adquirido la capacidad de controlar las decisiones políticas y se han infiltrado en las instituciones democráticas para pervertirlas y hacerlas partícipes de su ambición.

Perversión tecnológica

La tercera clave de esta realidad encubierta es cómo la tecnología, abanderada del progreso más significativo jamás alcanzado por nuestra humanidad, está siendo también pervertida por esas élites para someter nuestras mentes a lo que el autor de esta investigación llama la “dictadura del microchip.”

Si en sus dos primeras obras, Así se domina el mundo (2017), y El dominio mundial (2018), Baños dejó claro que estos poderes ocultos desarrollan una geopolítica cultural para influir en la sociedad a través de los medios de comunicación, las redes sociales, el arte y la cultura, en la tercera parte de esta trilogía profundiza en lo que llama El dominio mental.

En esta tercera entrega nos descubre el lado oculto de la tecnología: lo que está pasando detrás de la revolución que aportan disciplinas científicas como las neurociencias y las tecnologías asociadas, que surgieron con fines médicos: discretamente se están orientando a conseguir que pensemos según patrones culturales que homogenizan el pensamiento y silencian las discrepancias.

El lado oscuro de la tecnología

En realidad, nos hemos convertido en los vasallos digitales de todo este submundo tecnológico, en el que el Internet de las cosas ha abierto la posibilidad al control total de la vida de los ciudadanos, señala Baños.

La tecnología se ha transformado en la mayor trampa contra la democratización social, ya que permite una manipulación de la mente humana cada vez mayor, impone el pensamiento único e incluso ha adquirido la capacidad de dirigir el voto, añade.

Según esta investigación, la mente humana, convertida en el santo grial de la manipulación, es el agujero negro que se traga todas las tecnologías que pretenden confundirla: deviene el eslabón más débil de la nube informática donde se almacenan los pensamientos y emociones de las personas.

Museo del horror

Entre esas tecnologías del lado oscuro están la vigilancia y manipulación de las emociones a través de las ondas cerebrales, el polvo neuronal (un microchip que implantado en el cuerpo puede transmitir a un ordenador información biométrica), la duplicación del cerebro para modelar la toma de decisiones a través de una segunda voz dentro de nuestra cabeza. Son algunos ejemplos.

Este museo del horror, tan real como las epidemias y las catástrofes naturales que padecemos, se completa con el transhumanismo mental, que permite, entre otras cosas, extender el dominio cultural a través de la manipulación del metabolismo, lo que la DARPA llama biorrevolución, y de la neuroestimulación, el mayor potencial hasta ahora para manipular la mente a favor de creencias religiosas y sociales concretas.

Una variable futura de la perversión del transhumanismo es modificar genéticamente a soldados: inmunes al miedo y al dolor, y carentes de todo sentimiento, se convertirán en elementos más devastadores que las armas nucleares, según los expertos consultados por Baños.

Más allá

Este más allá de la tecnología se concreta con experimentos secretos que, según Pedro Baños, se desarrollan en el campo de las neuroarmas: incluyen la guerra sónica, el acoso electrónico, el uso de ultrasonidos e infrasonidos para perturbar el equilibrio natural de las personas, y el uso de psicoquímicos (utilizados en medicina) para conseguir cambios en la personalidad favorables a intereses ocultos.

Pedro Baños pone de manifiesto, de una forma bien documentada y rigurosa, que estamos en plena guerra mental orientada al neurocórtex, la región del cerebro que define el nuevo contexto bélico, basado más en la mente que en el mundo físico.

Este contexto se refleja bien con un ejemplo: la comunidad de inteligencia conocida como los “cinco ojos”, formada por analistas de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda (nadie de la UE), ha formado una unidad así llamada de “cibermagos” para emplear técnicas cerebrales de manipulación social, según revela el investigador Musa Khan Jalalzai, citado por Baños.

La realidad es que no estamos en el mundo feliz de Huxley, ni tampoco en un escenario que no puede evolucionar más allá de a dónde hemos llegado hoy, tal como dice la cultura que nos han impuesto los modelos inducidos en los que estamos.

El potencial humano sigue intacto y podemos y debemos idear fórmulas para no ceder ante el empuje de la guerra mental y mantener activa nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos, concluye en su última obra Pedro Baños.

Referencia

El dominio mental. La Geopolítica de la mente. Pedro Baños. Ariel, Barcelona, 2020.

Foto: Gerd Altmann en Pixabay.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

5 comentarios

  • No es tan fácil dominar el pensamiento de millones de Seres. Como tampoco conocer a fondo la mente de los Humanos .Estamos viviendo una Pandemia a nivel global y prácticamente todos los países, desde los más dominantes a los que deberían estar en vías de desarrollo, tienen sus Economías colapsadas.
    Supongamos que China planeó esta Pandemia, mas si realmente fue así, se ha descargado toda la munición en sus propios pies. Porque a la Pandemia debemos añadirle las lluvias torrenciales que arrasan poblaciones enteras, producen aludes, hacen volar por los aires cientos de miles de casas, provocan tsunamis y un largo etc. Millones de hectáreas con productos fruti-hortícolas se pierden, al igual que animales criados en granja y campo.
    Escasean alimentos, medicamentos, repuestos de una infinita gama de elementos indispensables en la industria y los particulares.
    Millones de fábricas han cerrado sus puertas. ¿Pudo ser todo este desastre planificado?

    • Si, viene siendo planificaco desde añares esta manipulación y control mundial. La crisis económica mundial es parte fundanental para que el poder pase de los estados a las entidades que vienen a querer hacerse las «salvadoras del mundo» pero traen consigo una agenda para la dominación de toda la especie humana. Daniel Estulin explica bien sobre el fin del sistema capitalista. En cuanto a la «pandemia» no es tal, el virus no existe sino que son alteraciones producidas por el cambio en el entorno, el hábitat (con chemtrails, ondas electromagneticas y demás porquerias a las que estamos expuestos) el escenario cobyd es el que necesitaban para quitar libertades y volcarnos a la tecnología obligadamente, entre más conveniencias para el plan elitista. Como medicos referentes podes encontrar a medicos por la verdad, Andrea Bruno. La información está, pero nunca la vas a encontrar en los medios oficiales. Busca en youtube los liberales, Claudia de Vicenzo, hay muchos mas. Telegram es un espacio con buena información

    • Pues sí es fácil, Joseph Goebbels lo demostró con su concepción de Propaganda, que hasta ahora se usa. Goebbels llegó incluso a fanatizar a la élite militar japonesa para que resistiera fanáticamente a la marina de EEUU, a pesar que era una causa perdida desde el inicio. El control mental por la propaganda era masiva en el siglo XX pero en el siglo XXI con los teléfonos móviles se ha convertido en un control personalizado. Ya Bertrand Russel y Aldous Huxley lo denunciaron. Pero la pandemia y la crisis climática los están poniendo al borde del control de masas, por eso incluso quieren direccionar el movimiento ecologista, para sostener aún el sistema, hasta que ya no puedan, pero fuera de eso el control es total.

  • Buenísimo y real, ahí tenemos el escándalo de Cambrigde Analytica, que hasta manipuló a activistas como Julian Assange y a todo Wikileaks, permitiendo la victoria electoral de Donald Trump… y es sólo la punta del Iceberg.