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II y III Sesiones Magistrales: economía y liderazgo de la UE en materia de Investigación y Desarrollo

El análisis de la actual situación de la UE pone de manifiesto la necesidad de aumentar la inversión en I+D tanto de la unión como de los países miembro por separado. Como aspecto positivo, existe la concienciación acerca de la magnitud del problema, lo que en España ha supuesto el compromiso político de aumentar en un 25% anual las inversiones en investigación y desarrollo durante la actual legislatura.

La II Sesión Magistral del II Congreso sobre Soberanía Tecnológica en Madrid fue presidida y moderada por Fernando González, Director General del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. La primera de las conferencias, “La Unión Europea en la economía del siglo XXI”, fue impartida por Enrique Barón Crespo -Presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo- y en ella se analizó la situación actual de Europa desde el punto de vista política y económico.

Europa se halla en un momento de crisis y de toma de importantes decisiones, que pueden desembocar en una mayor madurez. Barón centró su análisis en las políticas financieras de la UE, en la importancia de la creación de empleo, así como en la revisión del modelo social de Europa y la gran relevancia de la investigación en los próximos presupuestos de la UE. Estos presupuestos han sido incorporados en un marco de inversiones de un periodo plurianual de 7 años.

Según Barón, Europa debe avanzar siguiendo siempre el camino de cooperación y solidaridad ya emprendido, y aumentado la confianza en el proyecto de una Unión Europea más competitiva, pero a la vez más próspera y humana.

Ayuda a emprendedores
La segunda de las conferencias la impartió Maurici Lucena, Director General del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). En ella se habló de la influencia del CDTI en el sistema nacional de la I+D+i, ya que uno de cada cinco euros de inversión para este sector han sido gestionados por esta institución (260 millones de euros de un total de 14.000 millones de euros de inversión).

Lucena apuntó que en el momento social en el que vivimos, caracterizado por agitados cambios y por relaciones entre países que a menudo propician la inseguridad (como en el caso del terrorismo o la competencia), las empresas españolas deben apostar por invertir en I+D+i, con el fin de asegurar nuestra competitividad con respecto al extranjero.

Asimismo, recordó la importancia del apoyo a las empresas que destaquen en investigación tecnológica, de manera que las iniciativas emprendedoras no queden en el olvido.
El diagnóstico de Lucena acerca de la situación española ha sido que los efectos económicos potentes que vinieron impulsados principalmente desde su adhesión a la CEE, se encuentran en una fase terminal que coincide con un proceso de globalización económica mundial ante el cual España debe mantener su nivel de competitividad. Para el ponente, la generación de conocimiento española no se corresponde con la actividad tecnológica de las empresas, y sólo mediante un aumento de las citadas inversiones sería posible superar este desequilibrio.

Lucena analizó también el Programa Ingenio 2010, mediante el cual el gobierno espera situar a España al nivel de sus vecinos europeos, situando los principales objetivos en alcanzar una inversión en I+D+i del 2% del PIB (frente al 1,05% del año 2003), una inversión privada a su vez del 55% (que supere el 48% actual) y un salto en tecnologías de la información y telecomunicaciones. Con la adecuación de las correctas herramientas y el ambicioso presupuesto de 5.000 millones de euros, el CDTI espera que el desarrollo tecnológico mantenga y supere los niveles de competitividad españoles en el futuro.

Para finalizar la sesión, el Presidente de la Mesa dio paso a ruegos y preguntas de los asistentes, en los cuales se han planteado temas como la política social, el papel de la mujer en Europa y la inmigración entre otros. El diputado del Parlamento Europeo, Fernando González, se refirió a la situación actual como “un problema de velocidad relativa, ante la revolución tranquila que sufre la Unión Europea” ante el cual lo que debemos hacer es “acelerar el proceso”.

Buenas intenciones
La III Sesión Magistral del Congreso fue presidida por Carlos Alejaldre, Director General de Política Tecnológica, que analizó la situación del liderazgo europeo y de España en materia de Investigación y Desarrollo.

Según él, la situación de partida no es satisfactoria, por la escasa cantidad de gasto público en I+D en nuestro continente en comparación con otros países como Japón y Estados Unidos o como China, que se acerca a los niveles del liderazgo a pasos agigantados por sus investigaciones tanto en baja como en alta tecnología. España está incluso muy por debajo de la media europea de inversión. En general, es extremadamente necesario en Europa mejorar el conocimiento científico.

Según los informes de los que se dispone, si el crecimiento de la I+D per cápita en Europa fuera sólo del 1% mayor que Estados Unidos, alcanzaríamos a este país en el año 2063. Para alcanzar el objetivo de llegar al 3% del PIB en Investigación y Desarrollo sería necesario aumentar en 700.000 el número de investigadores en la Unión Europea en los próximos cinco años. Por ello, el Director General de Política Tecnológica afirmó que “estamos lejos de alcanzar niveles aceptables” y por ello es necesario avanzar en las inversiones públicas y privadas en materia de inversión.

Sin embargo, Alejaldre señaló que hay un aspecto positivo en esta situación: existe la conciencia de la magnitud del problema, lo que ha llevado a nuestro Gobierno en particular a comprometerse con un aumento del 25% anual en la inversión en I+D en España, durante todos los años de la presente legislatura. En España actualmente, los investigadores en empresas sólo alcanzan el 27%, mientras que en Estados Unidos son más del 80%.

Desafíos tecnológicos
La siguiente ponencia “El Desarrollo Tecnológico de Europa. Una Evaluación” fue presentada por Victor Aguado, Director General de la European Organisation for the Safety of Air Navigation (EUROCONTROL). En primer lugar, Aguado destacó que Europa registró , desde principios de los años cincuenta y hasta principios de los setenta, un fuerte crecimiento de la productividad, y los niveles del PIB per capita aumentaron en consecuencia.

Posteriormente el gap entre Europa y Estados Unidos en lo que al PIB per capita respecta, dejó de disminuir. Esto fue consecuencia, señala Aguado, en primer lugar por la deceleración del flujo de mano de obra, el aumento del desempleo y la disminución de la jornada laboral media. En segundo lugar, por el deterioro del crecimiento de la productividad. Estos deficientes resultados de Europa con respecto a los de EEUU siguen suponiendo una amenaza importante para la competitividad internacional de la economía europea.

Victor Aguado puso de manifiesto que Europa podría correr el riesgo de entrar en un círculo vicioso si no se aumentan las inversiones a pesar de estar a la cabeza en lo que a publicaciones científicas se refiere.

Como conclusión, Aguado expuso que en un mundo globalizado, la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos europeos requiere de una economía sana y una industria competitiva, intensificando el desarrollo tecnológico y científico. En este contexto, el sector aeroespacial y el transporte aéreo pueden considerarse como de referencia en la definición de estrategias comunes. Sería esencial, explica Victor Aguado, una mayor participación privada, un incremento de los presupuestos nacionales, y que la Comisión Europea mantenga sus propuestas.

Voluntad de cooperación
La intervención de Alain Juillet, Alto Responsable de Inteligencia Económica del Ministerio de Defensa de Francia estuvo centrada en la “Soberanía e Independencia Tecnológica de Europa”. En este sentido, destacó que la soberanía es un imperativo para la Unión Europea, una estrategia no hegemónica pero si autónoma que le otorga una ventaja competitiva para así desarrollar la seguridad en el futuro. En palabras de Juillet, la independencia tecnológica es a lo que tiende la soberanía y permitirá a Europa igualarse a Estados Unidos y a otras potencias, siempre respetando un equilibrio multilateral y una ética pacífica.

En cuanto a Inteligencia económica, hay países que la usan como herramienta de su política nacional, como el caso de Estados Unidos. En cambio, en Europa estamos construyendo organizaciones en las cuales los países se juntan para cooperar en proyectos comunes. Es el caso, por ejemplo de AIRBUS. En cambio, en sectores estratégicos como el de defensa u orden público es más difícil a pesar de que poco a poco se va haciendo.

Desde hace una año, aclaró Juillet, la Agencia de Defensa Europea está trabajando conjuntamente en materia de Inteligencia Económica para ayudar a las empresas europeas en la investigación en defensa.

Como conclusión cabe destacar la idea de que la aportación que ejercen los estados cuando se aglutinan los esfuerzos es muy productiva. Par ello, hay que tener voluntades de cooperar.

Yaiza Martinez

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