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Ingenieros japoneses crean el primer prototipo de robot de interacción emocional

Un robot que dispone de la capacidad de discernir sobre las emociones humanas y que se comunica con las personas a través de un modelo emocional mecánico que emula al sistema endocrino, ha sido creado por ingenieros japoneses. El robot se llama Wamoeba y el modelo emotivo sobre el que ha sido construido le permite vigilar permanentemente la temperatura y el consumo de sus circuitos electrónicos, así como reaccionar adecuadamente para mantener sus “constantes vitales”, de la misma forma que lo hacen los sistemas biológicos. Por Raúl Morales.

Ingenieros japoneses crean el primer prototipo de robot de interacción emocional

Ingenieros japoneses han creado un prototipo de robot de “interacción emocional” destinado a demostrar las posibilidades de cooperación de estas máquinas con los seres humanos.

El robot se llama Wamoeba-2R y su misión es servir de referencia para la construcción futura de robots capaces de registrar y de reaccionar ante las emociones humanas.

Sus creadores consideran que las emociones y la autonomía de una criatura viviente están relacionadas directamente con su capacidad de adaptación al entorno y por su instinto de conservación.

Wamoeba ha sido concebido a base de comportamientos (Behavior-based programming). Dispone de la capacidad de discernir sobre las emociones que aparecen en un rostro humano y se comunica con las personas a través del modelo emocional que emula al sistema endocrino humano.

Modelo emotivo

El sistema endocrino es el que permite, gracias a las hormonas, controlar el cuerpo humano, particularmente las emociones que van a determinar respuestas como la tensión muscular, el parpadeo o el aumento de la temperatura.

Wamoeba-2 (Waseda Artificial Mind On Emotion Base), tal como explican sus creadores en este artículo, está dotado de un “modelo emotivo” basado en el principio de regulación de las hormonas en los seres vivos, lo que le permite mantener sus “constantes vitales”.

Este “modelo emotivo” vigila permanentemente la temperatura y el consumo de los circuitos electrónicos de Wamoeba, de la misma forma que lo hacen los sistemas biológicos.

Merced a diez sensores térmicos, Wamoeba puede conocer incluso la temperatura de sus diferentes motores y circuitos y es capaz decidir por sí mismo la puesta en marcha de uno de sus ventiladores o la alimentación de alguno de sus motores, en función de la información obtenida por los sensores.

Cuatro hormonas

El control de estos mecanismos internos los realiza Wamoeba mediante la evaluación de un parámetro hormonal calculado por una función denominada “de evaluación de la auto-conservación”.

Después de diferentes cálculos, Wamoeba determina cuatro cantidades hormonales H1 a H4. Estas cuatro hormonas son las que influyen en el funcionamiento de los diferentes órganos del robot (velocidad de desplazamiento, volumen de sonido, ángulo de visión) e incluso decidir sobre sus sentimientos.

El principio de funcionamiento recuerda a la lógica difusa que se emplea en Inteligencia Artificial. Los sistemas basados en lógica difusa imitan la forma en la que los seres humanos tomamos las decisiones, con la ventaja de que son mucho más rápidos que nosotros.

La lógica convencional, que es la que corrientemente utilizan los ordenadores, manipula únicamente valores binarios (verdadero/falso), pero la lógica difusa utiliza modelos matemáticos para apreciar valores subjetivos, como si un cuerpo está caliente o frío, que luego son manipulados por un ordenador.

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