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Internet y los móviles ayudan a la gente a cuidar su corazón

Internet y los teléfonos móviles ayudan a la gente a tener comportamientos más saludables para el corazón, según un metaestudio de 23 años de investigaciones realizado en Estados Unidos. Además, otro estudio señala que hay una carencia de aplicaciones que analicen el sedentarismo de los usuarios. Por Carlos Gómez Abajo.

Internet y los móviles ayudan a la gente a cuidar su corazón

Es más probable que la gente adopte comportamientos saludables para el corazón si es guiado y alentado a través de Internet, sus teléfonos móviles u otros dispositivos, según 23 años de investigación revisados ​​por la revista de la AHA, Asociación Americana del Corazón, (Journal of the American Heart Association).

«Tanto los programas basados ​​en Internet como los basados ​​en móviles pueden ayudar a las personas a ser más activas físicamente, comer mejor y lograr una pérdida de peso moderada durante 3-12 meses», dice Ashkan Afshin, autor principal del estudio y profesor ayudante de salud global en el Instituto para la Métrica y la Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (Seattle, EE.UU.).

Los investigadores revisaron 224 estudios realizados en adultos sanos en general, publicados entre 1990 y 2013. Los estudios evaluaron si el uso de Internet, teléfonos móviles, sensores personales o herramientas de software informático inspiran cambios en el comportamiento, tales como mejorar la dieta, aumentar la actividad física, perder peso y detener / reducir el uso del tabaco o alcohol.

Los participantes en intervenciones mediante Internet mejoraron sus dietas, se volvieron más activos, perdieron peso corporal / grasa, redujeron el consumo de tabaco y el consumo excesivo de alcohol.

Los participantes en las intervenciones de dispositivos móviles (usando aplicaciones de teléfonos inteligentes o recibiendo mensajes de texto o correo de voz) aumentaron su actividad física y perdieron peso corporal / grasa.

«Los programas que tienen componentes tales como la fijación de objetivos y auto-monitorización y utilizan varios modos de comunicación con mensajes adaptados tendían a ser más eficaces. También encontramos que estos programas eran más efectivos si se incluían interacciones con los proveedores de atención médica», explica Afshin en la nota de prensa de la AHA.

«Los médicos, en particular en los centros de atención primaria, pueden utilizar este tipo de programas para ayudar a las personas a mejorar sus hábitos de vida y reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes», dice Afshin.

La investigación disponible es limitada porque la mayoría de los estudios tuvieron una duración inferior a seis meses, proporcionando poca información sobre cómo de eficaces y sostenibles fueron los cambios de comportamiento a largo plazo.

Además, la mayoría de los estudios se realizaron en países de altos ingresos con voluntarios que en general tenían un nivel de educación más alto y estaban más motivados que el público en general.

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«Tenemos que evaluar su valor a largo plazo, la eficacia en diferentes poblaciones (como ancianos y personas de los países en desarrollo) y cómo las diferentes estrategias pueden aumentar la adhesión a los programas», dice Afshin.

El estudio fue financiado por el Instituto Sackler de Ciencias de Nutrición de la Academia de Ciencias de Nueva York, a través de una donación de la Fundación Robert Wood Johnson.

Otro estudio recién publicado revela que hay hueco en el mercado para las tecnologías vestibles que supervisan el comportamiento sedentario.

La investigación, de la Universidad de Loughborough (Reino Unido), señala que hay un número creciente de dispositivos que permiten a las personas supervisar su actividad física y/o su comportamiento sedentario, pero que este último está poco representado en el mercado de tecnología vestible.

Los científicos, señala la nota de prensa, llevaron a cabo una revisión sistemática de 82 tecnologías de medición en tiempo real, y observaron que 73 se centraban en la actividad física de autocontrol, pero sólo 9 analizan el sedentarismo.

Por eso, los investigadores sostienen que el sector debe rellenar ese vacío creando un dispositivo cómodo y fácil de llevar que ayude a la gente a pasar menos tiempo sentada.

Referencias bibliográficas:

Ashkan Afshin, Damilola Babalola, Mireille Mclean, Zhi Yu, Wenjie Ma, Cheng‐Yu Chen, Mandana Arabi, Dariush Mozaffarian: Information Technology and Lifestyle: A Systematic Evaluation of Internet and Mobile Interventions for Improving Diet, Physical Activity, Obesity, Tobacco, and Alcohol Use. Journal of the American Heart Association (2016). DOI: 10.1161/JAHA.115.003058.

James P Sanders, Adam Loveday, Natalie Pearson, Charlotte Edwardson, Thomas Yates, Stuart JH Biddle, Dale W Esliger: Devices for Self-Monitoring Sedentary Time or Physical Activity: A Scoping Review. Journal of Medical Internet Research (2016). DOI: 10.2196/jmir.5373.
 

RedacciónT21

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