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Las abejas se clonan a sí mismas

Mediante un proceso de reproducción sin apareamiento, las abejas obreras sudafricanas crean clones perfectos de sí mismas, evitando los errores genéticos que aparecen en otras especies con comportamientos similares. Solamente lo logran las obreras: las abejas reinas producen una descendencia defectuosa.

Las abejas obreras sudafricanas se reproducen haciendo clones casi perfectos de sí mismas, según un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Sydney, el ARC-Plant Protection Research Institute y la Universidad de York. En el proceso de reproducción asexual, las abejas logran superar los defectos genéticos que habitualmente se presentan en las especies que se reproducen sin apareamiento.

Se sabe que algunas criaturas se reproducen mediante partenogénesis, un proceso en el cual los individuos tienen descendencia sin aparearse. Aunque tiene como ventajas el ahorro de tiempo y energía, la partenogénesis puede producir una pérdida de diversidad genética y generar recombinaciones negativas o errores genéticos, que derivan en defectos y malformaciones.

Este proceso supone que el óvulo se desarrolle sin la participación de la célula sexual masculina. La reproducción sustentada en el desarrollo de células sexuales femeninas no fecundadas es una habilidad que poseen, por ejemplo, algunos crustáceos, insectos, reptiles y anfibios. También puede darse en algunas especies de peces y, de manera excepcional, en ciertas aves.

Mientras la sexualidad puede introducir nuevas combinaciones de genes y funciona como una fuente trascendente de variabilidad genética, la reproducción asexual limita esta variabilidad.

Al mismo tiempo, puede generar recombinaciones genéticas problemáticas: se espera que dichas recombinaciones se concreten cuando una hebra de material genético se une a otra diferente. Cuando no hay diferencias, pueden surgir múltiples defectos en la descendencia.

Una habilidad exclusiva de las abejas obreras

Sin embargo, las abejas sudafricanas (Apis mellifera capensis) han desarrollado una forma de evitar las recombinaciones genéticas defectuosas, logrando reproducirse sin apareamiento y generando copias idénticas de sí mismas, sin defectos de ningún tipo.

Extrañamente, solo lo logran las abejas obreras: cuando la reproducción asexual es protagonizada por una abeja reina, su descendencia presenta errores genéticos que no se observan en las obreras.

De acuerdo a una nota de prensa, el descubrimiento se originó precisamente cuando los científicos observaron que mientras las abejas reinas sudafricanas se reproducían de forma sexual, las abejas obreras de la misma especie lo hacían sin apareamiento. Para comprender por qué las obreras utilizaban la partenogénesis y las reinas no, los científicos llevaron adelante un experimento.

Evitaron que los machos pudieron aparearse con una abeja reina, permitiendo al mismo tiempo que se reproduzca asexualmente como las obreras. Como resultado, mientras las abejas obreras desarrollaron copias perfectas sin aparearse, la reina no logró evitar las recombinaciones genéticas erróneas y produjo descendencia con diferentes defectos.

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Supervivencia a largo plazo

Los investigadores comprobaron además que la reproducción asexual de las abejas sudafricanas no es algo fortuito o eventual: verificaron que una colmena específica incrementa su población desde hace tres décadas con individuos que nacen por reproducción sin apareamiento.

En esa comunidad, una línea completa de abejas obreras se reproduce desde hace 30 años sin aparearse, creando una y otra vez clones perfectos de sí mismas. En todo ese tiempo no se registraron defectos o errores genéticos, según indica el estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.

En consecuencia, las abejas obreras han producido mecanismos que restringen la recombinación genética, mientras que las abejas reinas no necesitan dichos mecanismos porque se reproducen sexualmente.

Esto demuestra que, por causas aún desconocidas, las abejas obreras sudafricanas han logrado desarrollar un método eficaz para evitar el efecto de las recombinaciones genéticas negativas, que afectan a otras especies que se reproducen asexualmente.

Según los especialistas, el comportamiento busca algo lógico en términos evolutivos: encontrar el camino más eficiente para garantizar la supervivencia de la especie a largo plazo.

Referencia

Adaptive, caste-specific changes to recombination rates in a thelytokous honeybee population. Benjamin P. Oldroyd et al. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2021).DOI:https://doi.org/10.1098/rspb.2021.0729

Foto: Boba Jaglicic en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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