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Llegan los platillos volantes con tecnología convencional

Una generación de platillos volantes fabricados con tecnología convencional puede mejorar los sistemas de transporte de mercancías e incluso permitir cruceros de lujo alrededor del mundo a 250 kilómetros por hora.

Dirigibles con forma de platillos volantes pueden convertirse en una forma de transporte de pasajeros alrededor del mundo y en novedosas naves de carga, que despegan o aterrizan sin necesidad de aeropuertos, helipuertos o pistas de aterrizaje.

Esto es lo que está desarrollando la empresa rusa Airship Initiative Design Bureau Aerosmena (AIDBA), también conocida como Aerosmena, que se propone lanzar en 2024 un dirigible con forma de platillo con una carga útil en su interior de 600 toneladas.

El dirigible será capaz de operar de forma parecida a como en la ciencia ficción operan los platillos volantes: flotando sobre el terreno y «absorbiendo» desde tierra la carga por medio de poleas. Todo con tecnología convencional.

Solo es un círculo

AIDBA indica que, debido a su forma, el dirigible se puede maniobrar con mayor facilidad con vientos cruzados en el momento del aterrizaje o despegue, al no tener alas, ni parte delantera o trasera: solo es un círculo.

Considera por ello que estos dirigibles podrán desempeñar misiones de carga y descarga en terrenos donde los aviones tradicionales no pueden operar.

Serían por ello especialmente útiles en incendios forestales para contribuir a extinguir las llamas, así como cuando sea necesario entregar cargas en terrenos montañosos escarpados.

Dispondrán de una autonomía de vuelo de hasta 8.000 kilómetros a una velocidad de hasta 250 km por hora. Además, consumen menos combustible que los aviones.

Tecnología

El dirigible incluye dos cámaras de gas para que pueda mantenerse en el aire. Cuando necesite transportar 600 toneladas, esas cámaras se llenarán con 620.000 metros cúbicos de helio para alcanzar la flotabilidad neutra.

El helio es más ligero que el aire y, a diferencia del hidrógeno, no es inflamable. Tiene un 92% del poder ascensional del hidrógeno, aunque pesa dos veces más.

Debido a que no es combustible, el helio se prefiere al hidrógeno para producir la ascensión de los globos aerostáticos y en los globos sonda que se envían a la atmósfera con fines científicos.

Jugando con aire caliente

Para el despegue, el dirigible se vale de una gran cámara llena de aire calentado a 200ºC. El aire caliente circula entre las cámaras de helio, que tienen formas de rodajas de naranjas, y proporcionan una fuente de flotación adicional.

Cuando se apaga el calefactor, el vehículo pierde fuerza de flotación adicional y desciende al lugar de aterrizaje y maniobra. Cuando se requiere el despegue, se vuelve a calentar el aire.

El mecanismo del dirigible se basa en el principio de lastre térmico y en un sistema avanzado de dirección y pilotaje.

Todo el funcionamiento ha sido testado con éxito mediante simulaciones informáticas, que han incluido acrobacias aéreas y giros coordinados con maniobrabilidad mejorada.

Crucero de lujo en platillo volante

Aunque inicialmente está diseñado para transportar cargas, sus creadores no descartan en el futuro una versión para pasajeros con una especie de “hotel de lujo” en su interior.

Un crucero por los cielos en un platillo volante que funciona con helio y opera casi como una nave espacial.

Foto superior: concepto de dirigible de Aerosmena.

RedacciónT21

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