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Un asteroide de 300 metros rozó la Tierra el 1 de junio

Un asteroide de más de 300 metros rozó la Tierra el 1 de junio a una distancia de más de 7 millones de kilómetros. Otros 19.000 con más de 30 metros de diámetro nos acechan, pero todavía no sabemos cómo desviarlos si fuera necesario.

Un asteroide de más de 300 metros pasó este martes 1 de junio, sobre las 16,20 horas (CEST), relativamente cerca de la Tierra.

Se cruzó con nuestro planeta a una distancia de más de 7 millones de kilómetros, a una velocidad superior a los 64.000 kilómetros por hora, según datos de la NASA.

Aunque está catalogado como potencialmente peligroso, no planteó ningún riesgo de colisión con nuestro planeta, había tranquilizado la NASA.

El asteroide, conocido como 2021 KT1, está catalogado tanto como Objeto Potencialmente Peligroso (PHO), como Objeto Próximo a la Tierra (NEO). PHO significa que tiene suficiente entidad como para causar daños importantes en caso de impacto. NEO indica que su órbita lo sitúa cerca de nuestro planeta.

2021 KT1 no vino solo: un viejo conocido, 2018 LB, una gran roca que orbita el Sol entre las órbitas de Marte y Júpiter, se cruzó también con nosotros el mismo día, pero a una hora más temprana (las 9,05 CEST): pasó a más de un millón de kilómetros de la Tierra.

Es la distancia más cercana a nosotros en 10 años, pero 2018 LB no colisionó. Entre junio y julio nos visitarán, además, un de total 15 asteroides. Nuestro barrio está bastante concurrido, pero de momento no tenemos a la vista peligro de colisión.

Momento de la aproximación a la Tierra de 2021 KT1, el 1 de junio de 2021. JPL.

25.000 identificados

En la actualidad hay más de 25.000 asteroides cercanos a la Tierra identificados por los astrónomos, de los que 19.000 tienen más de 30 metros de diámetro.

Con solo 20 metros de diámetro, un asteroide puede provocar daños importantes al entorno y a las personas, pero, si es de mayor tamaño, puede ocasionar una verdadera catástrofe.

La NASA señala al respecto que, en caso de que exista riesgo calculado de colisión, se sabría con años de anticipación, tiempo suficiente para estudiar cómo desviarlo.

Añade que una de las técnicas para desviar un asteroide potencialmente peligroso incluye el uso de armas de fusión nuclear: se activan sobre la superficie para cambiar ligeramente su velocidad, sin fracturarlo.

Otra opción que se ha discutido incluye el establecimiento de grandes velas solares en un objeto pequeño para que la presión de la luz solar pueda eventualmente redirigir el objeto lejos de su colisión terrestre.

Tema relacionado: Al menos 10 grandes asteroides están ocultos cerca de la Tierra

Pero no es tan sencillo

La revista Scientific American plantea en un documentado artículo que no es tan sencillo: duda de que se esté haciendo lo suficiente para evitar una eventual colisión con un asteroide.

Lo primero que advierte es que, con la desaparición del telescopio de Arecibo, se ha perdido una potente herramienta de vigilancia de asteroides.

El radiotelescopio se cayó a pedazos a finales del año pasado, anticipando la clausura que ya estaba programada debido a su avanzada edad: había comenzado a explorar el cielo en 1963.

Poseía el radar más poderoso del mundo y ayudó a proteger a la Tierra de la amenaza de los asteroides.

«Con Arecibo y su radar fuera de servicio, nuestro arsenal de defensa planetaria se queda corto. Estados Unidos y otras naciones están evaluando el riesgo, pensando nuevas formas de adelantarse a la amenaza y formulando planes para lo que vendrá después», escribe la revista.

La búsqueda continúa

La búsqueda de objetos peligrosos continúa por otros medios: 30 organizaciones espaciales, en las que participan aficionados, agencias espaciales nacionales y observatorios individuales, participan en la Red Internacional de Alerta de Asteroides, añade Scientific American.

Desde 2016, ha registrado más de 300 aproximaciones cercanas. También ha coordinado tres campañas para ejercitar los recursos de observación y las capacidades de operar con un asteroide en poco tiempo.

La NASA también ejecuta programas de recopilación de datos de asteroides, basándose en parte en telescopios ópticos e infrarrojos de campo amplio que pueden ver una amplia extensión del cielo.

El Space Surveillance Telescope (SST), un observatorio del Pentágono con sede en Australia, es en la actualidad el instrumento de búsqueda de asteroides más productivo del mundo: ha descubierto 142 objetos cercanos a la Tierra previamente desconocidos, cuatro objetos potencialmente peligrosos y ocho nuevos cometas.

¿Estamos realmente seguros?

Scientific American deja esta pregunta en el aire: algunas de las tecnologías que se valoran para desviar un asteroide no estará lista hasta dentro de un siglo, asegura. El uso de la fusión nuclear no sólo plantea dudas sobre si realmente funcionará, sino también recelos políticos hacia el país que realice la proeza.

Pronto podremos tal vez salir de dudas: La misión de prueba de redireccionamiento de doble asteroide (DART) de la NASA se lanzará a finales de este año, o principios del siguiente, para demostrar que un asteroide se puede desviar con la tecnología adecuada.

El asteroide cercano a la Tierra (65803) Didymos es el objetivo de la demostración de DART. Aunque Didymos tiene unos 780 metros de ancho, viaja acompañado de cuerpo secundario (o «luna») llamado Dimorphos: mide unos 160 metros, el mismo tamaño de los asteroides que podrían representar la amenaza significativa más probable para la Tierra.

Probando con una pequeña luna

El binario Didymos se está observando mediante telescopios terrestres para medir con precisión sus propiedades antes de que llegue DART.

DART logrará la desviación chocando deliberadamente contra la luna de Didymos a una velocidad de aproximadamente 6,6 km/s.

La colisión cambiará la velocidad de la pequeña luna en su órbita alrededor del cuerpo principal en una fracción del uno por ciento, suficiente para cambiar su período orbital en varios minutos.

Este proceso podrá ser observado y medido con telescopios en la Tierra y permitirá comprobar si la tecnología ha funcionado. 2021 KT1 tardará en volver casi 40 años: el 19 de mayo de 2058. Si para entonces se ha vuelto peligroso, no sabemos todavía si podríamos desviarlo.

Foto superior: Oleg Gamulinskiy en Pixabay.

Este artículo se publicó originalmente el 1 de junio. Esta es una versión actualizada al 4 de junio 2021.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

1 comentario

  • Rozar:
    TOCAR muy ligeramente toda o parte de la superficie de otra cuando una de ellas o ambas están en movimiento.

    Rozó a 7 millones de kilómetros?…