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Un nuevo indicador social desvela el verdadero abismo mediterráneo

Un nuevo indicador social aplicado en una investigación de la UE ha podido determinar que el abismo que separa a los países ribereños del mediterráneo es mucho mayor de lo que han establecido las estadísticas tradicionales: la diferencia de los ingresos per cápita entre ambos grupos es de casi el 36%, más del doble de lo que señalan los indicadores tradicionales. El nuevo indicador social, que aunque es cuantitativo (econométrico), expresa situaciones de conflicto que otros índices no revelan eficazmente, descubre asimismo que entre los países mediterráneos la desigualdad se ha duplicado en los últimos 40 años, lo que puede llevar a graves problemas y conflictos que dañarían la convivencia entre las naciones que forman la región. Por Marta Morales.

Un nuevo indicador social desvela el verdadero abismo mediterráneo

Vivimos en una sociedad en la que los conflictos forman parte de nuestra vida cotidiana: a nivel social, político, étnico y religioso, los diferentes grupos que la componen se enfrentan cada vez más. El análisis de estos conflictos es imprescindible para dar con las medidas necesarias para frenar los enfrentamientos.

Los resultados de uno de estos análisis, realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), señalan que cada vez es más grande la brecha entre ricos y pobres en los países mediterráneos, y que esta brecha se ha doblado incluso en los últimos 40 años. Esta evolución ha provocado un aumento del riesgo de inestabilidad política, así como de que surjan conflictos abiertos.

Estos resultados se publicarán en 2006 como parte de la serie de seminarios de Berlín que llevan el título “Equidad y Desarrollo”, organizadas por el Banco Mundial. El estudio se enmarca en el proyecto “ Polarization and conflict, financiado por la Unión Europea.

Grupos de países

“Polarization and conflict” es un proyecto que, dirigido por Joan María Esteban, del Instituto de Análisis Económico del CSIC, pretende provomer y coordinar la investigación sobre la conceptualización, modelación y medición de la brecha entre pobres y ricos (a la que se ha bautizado como “polarización”), así como sobre los posibles conflictos que pueden derivarse de dicho aumento de diferencias.

De los resultados de los análisis realizados hasta ahora, se deduce que la desigualdad económica no es un factor suficiente para analizar la cohesión social y el conflicto potencial sino que, como informa el Cordis, es necesario que exista un nuevo análisis metodológico que permita conceptualizar, medir y formar modelos acerca de la polarización y de los conflictos, así como acerca de las relaciones entre ambos.

Este nuevo análisis está basado en el concepto de polarización y en una nueva herramienta analítica: el índice de polarización, con el que se pretende conocer y captar la creación de “clubs” de países o de agrupaciones entre aquellos países similares, así como la marcada desigualdad entre los diferentes “clubes” de países. Esta diferenciación entre los diversos grupos de naciones es la que da la medida de la polarización y de su aumento, así como informa de la empergencia de grupos con intereses opuestos.

Según declaraciones del profesor Esteban al periódico de la Universidad Nacional de Colombia, en nuestro modelo nos interesa procesar datos que nos permitan inferir cuál es el tamaño de los grupos, cuántos son y a qué distancia de afinidad o de rechazo se encuentran unos de otros. Ahora bien, los criterios pueden ser: distribución de la renta, diferencias religiosas, políticas, étnicas o el que usted quiera. Al evaluar los datos y aplicar la medida, los resultados nos arrojan el tamaño de los grupos, la cantidad y el lugar que ocupan en el espectro social que nos interese y, en consecuencia, siguiendo el modelo, el grado de polarización que existe entre ellos y la proclividad de alguno a desatar un conflicto .

Francia y Marruecos, los extremos

Este enfoque, que en realidad es un modelo matemático que sigue un método econométrico, puede expresar situaciones de conflicto que otros índices no revelan eficazmente. En el caso mediterráneo, ha determinado que los ricos y los pobres de los países ribereños están cada vez más definidos y separados unos de otros.

La desigualdad de los ingresos per cápita entre ambos grupos es de casi el 36% si se aplica el concepto de polarización. Esta diferencia se reduce a menos de la mitad si se aplican herramientas económicas de medición tradicionales.

En la cabeza del bloque de los países ricos está Francia, mientras que Marruecos se encuentra justo en el lado contrario. Entre medias, hasta los años 60 estaban España, el sur de Italia y Grecia. En la actualidad, sin embargo, estos países se han separado en su capacidad económica de los países de la cuenca mediterránea africana con una distancia enorme.

Y aunque la Unión Europea ha conseguido que dentro de sus fronteras, las situaciones de los países se hayan igualado bastante, lo cierto es que eso ha provocado una mayor diferencia con respecto a nuestros vecinos más pobres.

Marta Morales

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