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Una oleada volcánica estrechó los mares hace 56 millones de años

Un fuerte incremento en la actividad volcánica durante el período Paleógeno de la era Cenozoica propició intensos cambios climáticos y geográficos: convirtió los polos en zonas tropicales y redujo considerablemente la amplitud del canal marítimo que integra a los océanos Atlántico y Ártico, disminuyendo el flujo de agua.

Una nueva investigación de la Universidad de Curtin, en Australia, ha descubierto que un aumento en la actividad volcánica hace 56 millones de años no solo desencadenó un importante evento de calentamiento global que transformó las regiones polares en un exuberante paisaje tropical, sino que además alteró en profundidad la forma de los continentes de la Tierra, restringiendo así el flujo de agua entre los océanos.

Los científicos concluyeron que la actividad volcánica y el levantamiento resultante del borde del continente de Groenlandia condujeron en ese momento a la formación de un nuevo paisaje tropical y al estrechamiento de la vía marítima que conecta los océanos Atlántico y Ártico, entre otros importantes cambios. El estudio fue publicado recientemente en la revista Communications Earth & Environment.

En una lejana región de Groenlandia

De acuerdo a una nota de prensa, los expertos mapearon zonas sedimentarias y volcánicas en cientos de kilómetros de la región noreste de Groenlandia, una zona inhóspita e inexplorada pero que contiene una valiosa información geológica si se busca comprender la actividad volcánica y el intercambio de agua entre los océanos a lo largo del tiempo.

Obtuvieron muestras de sedimentos y posteriormente lograron extraer microfósiles de plantas y plancton en el laboratorio. Al mismo tiempo, la información de las imágenes sísmicas y datos de perforaciones en alta mar enriquecieron su mirada y desembocaron en una visión certera sobre lo ocurrido hace algo menos de 60 millones de años.

Múltiples efectos y consecuencias

Según los científicos, el notable aumento en la actividad volcánica significó un considerable incremento en los gases de efecto invernadero, pero al mismo tiempo la restricción de la vía marítima condujo a una importante reducción en la cantidad de agua que fluye entre los océanos. En la profundidad de estas grandes masas de agua, la distribución del calor y el nivel de acidez se modificaron intensamente.

Como la Tierra es un sistema integrado en el cual una variación en un ámbito puede generar efectos en otros aspectos, la oleada volcánica y la reducción de los mares y océanos no fueron hechos aislados. Por el contrario, también se registraron cambios profundos en la distribución de las especies animales terrestres, específicamente en los continentes del hemisferio norte en ese momento. Vale recordar que el período Paleógeno o terciario temprano se inició hace 66 millones de años y culminó aproximadamente hace 23 millones de años.

La dinámica actividad volcánica registrada durante ese período modificó la forma de los continentes en nuestro planeta, creando puentes terrestres y estrechos que hicieron posible la supervivencia de múltiples especies de mamíferos, entre ellos los primeros primates. Facilitaron conexiones que permitieron concretar los movimientos migratorios que eran imprescindibles para superar los acuciantes cambios climáticos.

Tema relacionado: Pequeñas erupciones volcánicas en cadena podrían generar un caos global.

Para el presente y el futuro

Además del valor histórico de este descubrimiento, los científicos destacaron que puede aportarnos enseñanzas para el presente y el futuro. En concreto, una mejor comprensión de cómo sucedió esta antigua fase de efecto invernadero y calentamiento global podría ayudar a predecir y reducir los impactos negativos del actual cambio climático que vive y sufre nuestro planeta.

Destacaron por ejemplo que se han registrado signos alarmantes de debilitamiento de la circulación oceánica, como por ejemplo en los procesos ligados a la Corriente del Golfo. Dicha desaceleración podría conducir a cambios irreversibles en los sistemas meteorológicos, muchos de los cuales podrían llegar a ser catastróficos para las poblaciones humanas.

Referencia

Paleocene-Eocene volcanic segmentation of the Norwegian-Greenland seaway reorganized high-latitude ocean circulation. Jussi Hovikoski et al. Communications Earth & Environment (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s43247-021-00249-w

Foto: investigadores estudiando los depósitos de lava en Groenlandia. Crédito: Milo Barham.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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