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Unos sensores protegen las obras de los museos de cambios ambientales bruscos

Investigadores del CSIC han diseñado unos sensores de acidez del ambiente cuya eficacia han comprobado en una exposición del Museo Naval. Consisten en pequeños sustratos de vidrio común recubiertos de una capa coloreada, que cambian de color si cambian las condiciones del ambiente. Las piezas de museo deben estar en ambientes estables, sin cambios bruscos de pH.

Unos sensores protegen las obras de los museos de cambios ambientales bruscos

Ni ácido ni básico. Así debe ser el ambiente que envuelve cualquier pieza expuesta en un museo. El pH ambiental debe ser neutro y lo importante es que no se produzcan cambios bruscos que supongan un riesgo para la conservación de cualquiera de los bienes expuestos.

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está evaluando las condiciones ambientales de la exposición temporal El último viaje de la Fragata Mercedes. La razón frente al expolio en el Museo Naval de Madrid. Están empleando sensores que detectan los cambios de pH, y cuyo punto fuerte es que son capaces de medir la acidez del aire.

Los dispositivos han sido desarrollados y patentados por investigadores del Instituto de Historia del CSIC. Consisten en pequeños sustratos de vidrio común recubiertos de una delgada capa coloreada. Cuando las condiciones ambientales varían, los sensores cambian de color, una respuesta que los científicos miden gracias a una unidad portátil y un software ideados también por ellos.

“Las desviaciones de la neutralidad teórica en el pH suponen un importante riesgo para la conservación de la mayoría de los materiales, ya sea metal, tejido o papel, lo que puede traducirse en alteraciones, deterioro, degradación y corrosión. Lo importante no es que se mantengan estos valores, sino que no se produzcan fluctuaciones bruscas”, explica el investigador del CSIC y coordinador de estos trabajos Manuel García-Heras, en la nota de prensa del Consejo.

Unos sensores protegen las obras de los museos de cambios ambientales bruscos

Una herramienta innovadora

Hasta ahora los dispositivos que se empleaban para evaluar la conservación de bienes culturales sólo medían la temperatura y humedad relativa. “Con nuestros sensores es posible medir también la acidez ambiental, una ventaja a la hora de determinar posibles riesgos de choque ácido en las salas de la exposición”, indica García-Heras.

La información que aportan las mediciones está ayudando al Museo Naval a establecer criterios de conservación preventiva. Según los científicos, en la exposición dedicada a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, las condiciones ambientales son “adecuadas”, ya que el pH está muy próximo a la neutralidad.

Las condiciones también son adecuadas en la exposición permanente del Museo Naval, tanto en las salas como en la mayoría de sus vitrinas. “Sólo en algunas pocas vitrinas, que contienen características excepcionales, se producen desviaciones de la neutralidad que ya se están corrigiendo”, señala Maria Ángeles Villegas, investigadora del CSIC y otra de las participantes en las mediciones.

Listos para la industria

Estas tareas de control y seguimiento forman parte del trabajo científico-técnico de colaboración que se está llevando a cabo, desde mediados de 2013, entre el Museo Naval de Madrid y el grupo de investigación Cervitrum (Cultura Material y Patrimonio) del Instituto de Historia del CSIC, fundamentalmente en el marco del proyecto del Ministerio de Economía y Competitividad Nuevas metodologías en la gestión museológica: una implementación del Plan Nacional de Conservación Preventiva.

Los sensores se encuentran ya optimizados y listos para ser transferidos al sector industrial.

La exposición temporal sobre la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida en 1804 y cuyo cargamento fue recuperado por España tras el litigio mantenido en los tribunales estadounidenses contra la empresa Odyssey, puede ser visitada hasta el 30 de noviembre.

RedacciónT21

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