Tendencias21

Usan una interfaz inalámbrica para controlar varios drones a la vez con el pensamiento

La Universidad Estatal de Arizona ha desarrollado una tecnología que permite a una persona controlar múltiples drones con el pensamiento. Utilizando un gorro con electrodos, el sistema capta los estímulos cerebrales y los procesa para convertirlos en comandos que permitan el movimiento de los drones. La investigación se centra ahora en crear nuevas interfaces para que sean capaces de controlar las distancias entre ellos y su volumen para evitar colisiones, de forma que puedan colaborar hacia un objetivo común. Por Patricia Pérez

Usan una interfaz inalámbrica para controlar varios drones a la vez con el pensamiento

El uso de la interfaz cerebro-ordenador para controlar drones se está investigando y popularizando cada vez más. De ello dábamos cuenta recientemente en Tendencias 21, cuando la Universidad de Florida, en Estados Unidos, celebró la primera carrera de drones controlados con la mente del mundo. 16 alumnos de diferentes disciplinas participaron en la prueba, en la que debían utilizar estímulos cerebrales para pilotar los drones a lo largo de una plataforma de casi 10 metros en una cancha de baloncesto.

Las señales se transmitían al ordenador mediante unas diademas electroencefalográficas (EEG), dispositivos equipados con una especie de tentáculos negros con sensores repartidos estratégicamente por toda la cabeza. Los resultados fueron bastante dispares, pues mientras algunos no consiguieron avanzar más que unos pocos pasos, otros cruzaron con confianza la línea de meta.

La competición era una forma de promocionar la investigación en torno a la interfaz cerebro-ordenador y su uso con robots. Sin embargo, los estudios cada vez avanzan más rápido, y ya se plantea cómo una única persona puede controlar múltiples drones. En ello trabaja un equipo de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) que ha descubierto la clave para manejar robots utilizando el cerebro humano.

El piloto lleva un gorro equipado con 128 electrodos conectados a un ordenador, lo que permite al dispositivo registrar la actividad eléctrica del cerebro. De esta forma, ante cualquier movimiento o pensamiento se iluminan las áreas cerebrales utilizadas. «Se puede ver la actividad desde el exterior», subraya el profesor Panagiotis Artemiadis en un comunicado de la ASU.

A partir de ahí, los investigadores tratan de decodificar la actividad para controlar las variables y aplicarlas a los robots. El resultado es que, por ejemplo, si un usuario está pilotando dos drones y quiere separarlos, el dispositivo indica qué parte del cerebro controla ese pensamiento. Después un sistema inalámbrico envía esos datos en forma de comandos a los drones. Estos van equipados con un sistema de captura de movimiento, lo que permite saber dónde están y el movimiento que deben realizar.

La interfaz inalámbrica aspira a controlar mentalmente hasta cuatro drones a la vez, algo que no podría hacerse de otra forma, pues es imposible manejar más de un joystick simultáneamente. Esto resulta de utilidad en misiones de vigilancia, para que una única persona pueda controlar y proteger una o varias zonas.

Comportamientos colectivos

Artemiadis ha trabajado con la interfaz cerebro-ordenador desde 2009, y en concreto con interfaces neuronales para la creación de manos y brazos robóticos. Por tanto, ya conoce qué área del cerebro controla cada movimiento. Sin embargo, lo que más le sorprendió fue que la mente se preocupara por comportamientos colectivos.

“No sabía que el cerebro se preocupa por cosas que no hacemos nosotros mismos; tenemos que controlar manos y piernas, pero no podemos controlar multitudes», destaca el investigador. Pero el cerebro es capaz de adaptarse y así lo ha demostrado. En ello trabajó durante dos años en un proyecto financiado por el Departamento de Defensa de EEUU, cuyo principal objetivo era averiguar qué sucedería si los pilotos pensaban en otras cosas mientras controlaban los drones.

Mantener la concentración era fundamental, aunque sintieran hambre, fatiga o estrés. De hecho se notaba cuando los pilotos estaban cansados o necesitaban un descanso. Debían ser capaces de pensar en dos acciones a la vez para poder calibrar el sistema a los controles individuales. Y así con cada sujeto, pues cada uno piensa diferente, y cada día, ya que las señales cerebrales también cambian de un día para otro.

El siguiente paso en la investigación es que varias personas controlen múltiples robots simultáneamente. “Ahora sabemos por un lado dónde se graban esas señales cerebrales, y por otro tenemos los algoritmos para codificarlas en comportamientos que les permitan trabajar juntos”, explica el profesor.

Usan una interfaz inalámbrica para controlar varios drones a la vez con el pensamiento

Equipo híbrido

Así, el objetivo para los próximos años es crear un equipo híbrido compuesto por robots móviles, drones terrestres y aéreos que colaboren entre ellos. De momento son capaces de controlar simultáneamente tres de los cuatro dispositivos que utilizan para el estudio, pero esperan hacerlo con decenas o incluso cien.

Se trata de drones equipados con detección local, por lo que conocen su entorno y pueden entender dónde están con respecto a los otros. La investigación se centra ahora en crear nuevas interfaces que les permitan controlar las distancias entre ellos y su volumen para evitar colisiones, de forma que puedan colaborar hacia un objetivo común.

El objetivo es conseguir “enjambres” de drones realizando conjuntamente operaciones complejas, como misiones de búsqueda y rescate. Al utilizar diferentes dispositivos, se irán complementando en función de sus posibilidades para cada terreno.

RedacciónT21

Hacer un comentario

RSS Lo último de Tendencias21

  • Los huracanes se están volviendo tan fuertes que ya no existen categorías para clasificarlos 7 febrero, 2024
    Cinco tormentas en la última década tuvieron velocidades de viento que pertenecen a una hipotética categoría 6 en la escala de huracanes Saffir-Simpson: el fenómeno obligaría a los científicos a crear una nueva clasificación, capaz de reflejar la virulencia de los huracanes en la actualidad. Las causas principales del fenómeno tienen su origen en el […]
    Pablo Javier Piacente
  • Un asteroide habría explotado sobre la Antártida hace unos 2,5 millones de años 7 febrero, 2024
    Un asteroide se desintegró sobre el continente antártico hace aproximadamente 2,5 millones de años: la evidencia proviene de un análisis químico de más de 100 pequeños trozos de roca extraterrestre, que se han preservado dentro de las enormes capas de hielo. Hasta el momento, solo se conocen otros dos eventos de explosiones aéreas antiguas en […]
    Pablo Javier Piacente
  • Crean la primera niña de inteligencia artificial del mundo 7 febrero, 2024
    La primera niña IA del mundo ha sido creada por científicos chinos, que la han dotado de emociones e intelecto y de la capacidad de aprender de forma autónoma. Se comporta como si tuviera tres o cuatro años y representa un avance significativo para el campo de la inteligencia artificial general.
    Redacción T21
  • Oponerse a la regulación de los pesticidas no es la solución al problema de los agricultores 7 febrero, 2024
    Los agricultores que se movilizan en España y Europa se oponen con firmeza a las nuevas regulaciones europeas en materia de pesticidas, lo que representa una amenaza mayor para la salud pública que tener una central nuclear al lado de casa: estos químicos han costado miles de vidas y enfermos crónicos, al tiempo que han […]
    Eduardo Costas | Catedrático de la UCM y Académico de Farmacia
  • El arte existió antes del surgimiento de los humanos modernos 6 febrero, 2024
    Nuevas investigaciones sugieren que nuestros parientes humanos arcaicos, como los neandertales, ya contaban con las capacidades cognitivas para desarrollar arte: el hallazgo de ejemplos cada vez más antiguos de expresión artística en el registro arqueológico confirmaría esta hipótesis. Sin embargo, aún se discute si estas manifestaciones creativas pueden catalogarse como arte.
    Pablo Javier Piacente
  • Descubren una nueva supertierra que podría ser un mundo habitable 6 febrero, 2024
    Un planeta extrasolar del tipo supertierra, denominado TOI-715 b y aproximadamente una vez y media más ancho que la Tierra, podría ser capaz de albergar vida: orbita dentro de la zona habitable de una enana roja, a escasa distancia de nuestro planeta. Además, podría estar acompañado de otro cuerpo planetario, con un tamaño casi idéntico al […]
    Pablo Javier Piacente
  • Imprimen en 3D el primer tejido cerebral humano funcional 6 febrero, 2024
    Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison han impreso en 3D tejido cerebral que crece y funciona como el tejido cerebral humano. Las neuronas impresas se comunican entre ellas como si estuvieran en un tejido biológico. Este desarrollo perfecciona la técnica de los organoides cerebrales.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • La brecha ecológica de género lastra la solución de la crisis planetaria 6 febrero, 2024
    Las mujeres son las más afectadas por el cambio climático y las que más tienen que aportar a la solución de la crisis planetaria. Aunque siguen excluidas mayoritariamente de los ámbitos de decisión medioambientales y de la ciencia del clima, no callan y actúan. Esta es su historia.
    Alicia Domínguez y Eduardo Costas.
  • Crean una máquina del tiempo evolutiva con los genomas de 51 especies de vertebrados 5 febrero, 2024
    Los investigadores acaban de mapear los genomas de 51 especies animales, incluyendo gatos, delfines, canguros, pingüinos, tiburones y tortugas: el descubrimiento tendría enormes implicaciones para comprender la salud y la evolución humanas, además de crear una "máquina del tiempo evolutiva".
    Pablo Javier Piacente
  • Nanopartículas en rocas antiguas esconden los secretos de la vida 5 febrero, 2024
    Los científicos han descubierto que nanopartículas presentes en algunas de las rocas más antiguas del mundo ocultan pistas sobre los orígenes de la vida: los hallazgos podrían explicar por qué el fósforo se convirtió en un componente importante de la vida y cómo las moléculas se unieron por primera vez para formar ARN primitivo, en […]
    Pablo Javier Piacente