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El cáncer infantil ha aumentado en Europa en los últimos treinta años

Aún no se conocen las causas, pero en los últimos treinta años han ido aumentando los casos de cáncer infantil en toda Europa. Entre los adolescentes de 15 a 19 años, la media ha aumentado a un ritmo del 1,5% anual. Sin embargo, los avances en diagnósticos y tratamientos han reducido la mortalidad infantil por esta enfermedad en occidente. Son resultados que se desprenden del análisis de los datos aportados por 19 países europeos. Por Vanessa Marsh.

El cáncer infantil ha aumentado en Europa en los últimos treinta años

La incidencia del cáncer infantil, así como la supervivencia de los niños enfermos de cáncer en Europa, ha aumentado en los últimos treinta años, informa la International Agency for Research on Cancer (IARC).

Los resultados de un estudio realizado por la doctora Eva Steliarova-Foucher, directora del proyecto en la IARC, y sus colegas, han producido claras evidencias de dicho aumento. Sin embargo, el cáncer infantil sigue siendo considerado hoy por hoy una enfermedad rara.

Ésta es la primera investigación realizada por la Unión Europea dentro del proyecto ACCIS (Automated Childhood Cancer Information System), que ha sido dirigido por un comité científico internacional integrado por los autores del estudio, y es el resultado de la colaboración entre unos 80 registros de datos de población enferma de cáncer.

El doctor Peter Boyle, director de la IARC, afirma en un comunicado de la International Agency for Research on Cancer que este proyecto ha reunido datos de un total de 19 países europeos, con la intención de aumentar la capacidad de control del cáncer.

Más de 100.000 niños estudiados

Basado en 100.596 niños enfermos de cáncer, la media de incidencia de esta enfermedad fue de 118 niños enfermos por millón en la década de los 70, 124 por millón en los 80, y 139 por millón en los 90.

Entre los adolescentes de 15 a 19 años, la media ha aumentado en 1,5% por año: en los 70 había 147 adolescentes con cáncer por millón; en los 80, 165 por millón; y en los 90, 193 por millón, según se desprende del estudio de 15.460 casos de cáncer en adolescentes.

Este aumento se ha registrado en todo tipo de tumores en el caso de los niños, mientras que en los adolescentes la enfermedad se manifiesta sobre todo con carcinomas, linfomas, sarcomas, tumores cerebrales o tumores formados por células embrionarias que el feto acumula en diversas partes de su cuerpo y que, a cualquier edad durante la vida del individuo, pueden transformarse en cáncer.

Mayor probabilidad de supervivencia

Al mismo tiempo, sin embargo, también ha aumentado sustancialmente la posibilidad de sobrevivir al cáncer, gracias sobre todo a los avances en los diagnósticos y en los tratamientos. En los cinco años posteriores a la enfermedad, los niños sobreviven en un 75%, en el oeste de Europa, y en un 64% en el de los niños de Europa del este, con el mismo incremento en el caso de los adolescentes. En los años 70, en cambio, sobrevivían al cáncer un 44% de los niños, y un 50% de los adolescentes.

Según la doctora Steliaronva-Foucher, estos resultados evidencian el aumento de la incidencia del cáncer en la niñez y en la adolescencia durante los últimos treinta años, así como la aceleración de esta tendencia. Los factores geográficos y temporales habrán de ser estudiados en el futuro como causa de este aumento y también para indicar el progreso de la salud pública en las políticas de los diversos países europeos. Conocer los factores de riesgo es una tarea lenta y cara, dada la escasa incidencia de cáncer infantil, aunque no por ello es menos necesaria.La mayor parte de los niños con cáncer viven en países en vías de desarrollo.

A pesar de que su nivel de supervivencia alcanza el 80% en el caso de occidente, los niños afectados por esta enfermedad en países en vías de desarrollo morirán por falta de atención médica adecuada. La Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica ha recomendado por eso mismo que se concentren recursos en todos los países para la creación de unidades especializadas en cáncer pediátrico. Estos centros permitirían un registro mayor de los casos de cáncer y contribuirían al conocimiento de su incidencia y epidemiología. Asimismo, garantizarían la igualdad en el trato de la enfermedad en el caso de niños procedentes de diferentes partes de Europa.

Vanessa Marsh

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