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Un software permite crear redes wireless que se autogestionan

El proyecto europeo RUNES (Reconfigurable Ubiquitous Networked Embedded Systems), liderado por Ericsson y que cuenta con la ayuda de otros 20 socios tecnológicos, está desollando un software que permita a los pequeños dispositivos móviles que nos rodean en nuestra vida cotidiana auto organizarse y formar redes inalámbricas automáticamente, sin la participación del ser humano. Sus creadores esperan que un desarrollo así permita a estos dispositivos móviles jugar un importe papel en situaciones de emergencia o en control del tráfico. Por Rául Morales.

Un software permite crear redes wireless que se autogestionan

El proyecto europeo RUNES, que lidera Ericsson, está desarrollando un software para que los dispositivos móviles se conecten y se organicen entre sí automáticamente para formar redes inalámbricas. Sus impulsores esperan que el software permita que los dispositivos móviles que usamos cotidianamente desempeñen funciones importantes en momentos puntuales, como en la gestión de las emergencias.

Desde los semáforos, pasando por los teléfonos móviles o las PDAs, siempre tenemos a nuestro alrededor cientos de ordenadores desempeñando alguna función. Si se consigue que estos auténticos “sistemas integrados” formen una red de comunicaciones wireless automáticamente, su función variaría sustancialmente y, además de hacer aquello para lo que fueron creados, podrían desempeñar un papel muy importante en momentos puntuales en áreas como la gestión de una emergencia, la sanidad o el control del tráfico.

Las redes de sensores móviles y otros pequeños dispositivos electrónicos tienen un potencial enorme: gestión de emergencias, seguridad, apoyo a personas dependientes, control del tráfico, controles medioambientales…

Por ejemplo, ¿qué papel podrían desempeñar estas redes inalámbricas “informales” en caso de incendio en un túnel? El proyecto ha incluido una simulación del papel que desempeñarían estas redes en tal caso. Con las comunicaciones destruidas y el túnel lleno de humo, las brigadas de emergencias normalmente tendrían muchos impedimentos y problemas para localizar a la gente atrapada en el túnel.

En este caso, una serie de sensores inalámbricos o una especie de robots-routers serían la única menara de conseguir información sobre la visibilidad, la temperatura o la localización de los vehículos en el interior del túnel, los bomberos, por su parte, podrían recibir incluso mapas e instrucciones a través de pequeños terminales o pantallas integradas en sus cascos.

Para que esta visión se haga realidad, los dispositivos móviles tienen que ser capaces de autogestionarse entre sí para formar una red inalámbrica abarcando la enorme variedad de tecnologías de la comunicación que hay. La finalidad del proyecto RUNESes precisamente desarrollar un software que permita a los dispositivos móviles crear redes inalámbricas.

RUNES está financiado por la UE y en él participan 21 socios de nueve países diferentes y, aunque es la empresa Ericsson quien lidera el proyecto, éste tiene su vía académica con la presencia de varias universidades. La mayor parte del software resultante será de acceso público.

Redes inteligentes

“Las redes móviles son muy diferentes de las redes wireless formadas por los ordenadores que nos encontramos en la oficina o en casa. Sin la administración de una persona, tienen que ser capaces de formarse solas a partir de los dispositivos que estén cercanos. Además, tienen que ser capaces de autogestionarse para adaptarse según los dispositivos móviles se mueven y entran y salen de su zona de influencia”, comenta una de las responsables del proyecto, Lesley Hanna en un comunicado recogido por ICT.

Por otro lado, al contrario de los que ocurre con las redes en nuestra oficina, que están formadas por potentes ordenadores y por routers separados, los bloques que forman una red móvil son dispositivos con limitaciones en su energía (piénsese en la batería de un teléfono móvil, por ejemplo) y que deben tener su propio enrutamiento inalámbrico.

Una de estas redes podría contener decenas e incluso centenas de “sistemas integrados”, desde ordenadores portátiles hasta pequeñas unidades equipadas con un sensor, un microcontrolador y radio que pueden ser colocados en ciertos lugares (como en el túnel del primer ejemplo) para vigilar. Puestos a imaginar, otros dispositivos podrían ser llevados por robots o ser instalados en ropas “inteligentes” o partes de nuestro propio cuerpo.

El problema para conseguir que todo este tipo de dispositivos lleguen a comunicarse entre sí de manera automática no son los protocolos, ya que la mayor parte de los teléfonos móviles, por ejemplo, usan los mismos estándares (GMS, Wi-Fi o Bluetooth). El verdadero reto es construir redes que se autogestionen y que funcionen perfectamente con diferentes sistemas operativos y con un consumo de energía lo más bajo posible.

Sistema flexible

Los miembros de RUNES están trabajando para crear un software que una los diferentes sistemas operativos usados habitualmente por los dispositivos móviles y los nodos de los sensores móviles. También desarrolla aplicaciones que permitan usar los datos recogidos por los sensores. El middleware de RUNES es modular y flexible, permitiendo a los programadores generar aplicaciones sin tener que saber mucho sobre los dispositivos que forman la red. De esta manera, según sus creadores, es más sencillo incorporar nuevos tipos de dispositivos o reutilizar las aplicaciones.

Los socios del proyecto también trabajan en un sistema operativo y un simulador. Contiki es un sistema operativo de código abierto diseñado para trabajar en red con sistemas integrados. Simics, por su parte, es un simulador que permite poner a prueba la compatibilidad de las grandes redes con el hardware.

El escenario del túnel de fuego tuvo mucho valor porque fue una demostración de lo que las redes de este tipo pueden lograr. Usando de forma real nodos sensores, routers, gateways y los robots desarrollados durante el proyecto, demostraron cómo el software lograba que algunos de los elementos que formaban la red inalámbrica móvil (en concreto lo que los investigadores llaman robot-router) se movieran pos sí mismo para cubrir un vacío en la cobertura de la red inalámbrica.

«Mucha gente ha estado buscando en los sistemas integrados en red, pero hasta ahora se había renunciado a dar el paso para hacerlo comercial», dice Hanna. “El modelo de código abierto de RUNES es una excelente forma de estimular el progreso” puntualiza.

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