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Una erupción volcánica cambió el curso de la historia antigua

Una erupción volcánica ocurrida en Alaska en tiempos de Julio César provocó cambios climáticos, hambrunas y enfermedades en el Mediterráneo: desencadenaron disturbios y precipitaron el fin de la República Romana y del Reino Ptolemaico egipcio.

Un equipo internacional de investigadores ha comprobado que una erupción del volcán Okmok, ocurrida en el año 43 a.C.,  cambió el curso de la historia antigua: provocó alteraciones climáticas profundas que desencadenaron disturbios políticos y sociales.

El asesinato de Julio César en los idus de marzo en el año 44 a. C. desencadenó una lucha de poder de 17 años que  terminó con la República romana y con el Reino Ptolemaico egipcio,  lo que finalmente condujo al surgimiento del Imperio Romano.

Los indicadores climáticos y los documentos escritos analizados en esta investigación indican que esta lucha política se produjo durante un período de clima inusualmente inclemente, acompañado de hambrunas y enfermedades en la región del Mediterráneo.

Los historiadores han especulado en el pasado con que una gran erupción volcánica de origen desconocido fue la causa más probable de estos cambios climáticos. La nueva investigación lo ha confirmado.

Erupción antigua

Observando los registros de lluvia volcánica fechados en seis núcleos de hielo del Ártico, ha obtenido evidencias de que una de las mayores erupciones volcánicas de los últimos 2.500 años ocurrió a principios del año 43 a. C. en Alaska.

Asimismo, los registros de datos climáticos muestran que el 43 y 42 a. C. figuran entre los años más fríos de los últimos milenios en el hemisferio norte, al comienzo de una de las décadas más frías.

Investigaciones adicionales sugirieron que esta erupción de alta latitud condujo a cambios pronunciados en el hidroclima, incluidas temperaturas estacionales más frías en las regiones mediterráneas durante el período de dos años después de la erupción.

El descenso de la temperatura fue de dos grados de media, pero llegó hasta los 7 grados en algunos lugares del entorno mediterráneo, en condiciones inusualmente húmedas.

Los autores destacan que, aunque es difícil establecer vínculos causales directos con eventos históricos poco documentados, las condiciones húmedas y muy frías de esta erupción masiva en el lado opuesto de la Tierra probablemente provocaron malas cosechas, hambrunas y enfermedades.

La conclusión de los investigadores es que estos cambios climáticos y los subsiguientes problemas sociales provocaron disturbios políticos que jugaron un papel importante en los desarrollos históricos por los cuales este período histórico se hizo famoso.

 

Dos años de duro invierno

La doble erupción del Okmok en tiempos de Julio César, sucedida una en los primeros meses del año 45 a.C y la otra a principios también del 43 a.C, dejaron la caldera del volcán con diez kilómetros de diámetro, y se saldó con un invierno de casi 24 meses en todo el hemisferio norte del planeta.

El monte Okmok se encuentra en una de las islas Fox de las islas aleutianas orientales de Alaska, llamada Umnak: en la actulidad tiene una población de aproximadamente 40 personas y 7.500 cabezas de ganado.

Los investigadores destacan que uno de los lugares más importantes en la historia humana está irónicamente en esa parte remota del mundo, y que los protagonistas de aquellos cambios antiguos ni siquiera conocían la existencia de la isla aleutiana donde se encuentra la montaña Okmok.

La actividad volcánica de esta montaña ha estado presente después de la erupción ocurrida en tiempos de Julio César: en julio de 2008, Okmok explotó de nuevo sin previo aviso, enviando una nube de cenizas a 15,000 metros de altitud. Fue con mucho la erupción más grande desde al menos el comienzo del siglo XIII.

 

RedacciónT21

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