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La vida marina salvaje se redujo a la mitad entre 1970 y 2012

La situación de los océanos a día de hoy es desastrosa, con casi el 49% de la vida salvaje desaparecida entre 1972 y 2012, señala un informe de WWF. La buena noticia es que esto tiene reparación. Urge, por tanto, que los Gobiernos e instituciones tomen medidas. Dos oportunidades para ello están próximas: la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2015 y la próxima Cumbre Climática, que se celebrará en París en diciembre.

La vida marina salvaje se redujo a la mitad entre 1970 y 2012

Un nuevo informe de la organización conservacionista independiente internacional Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) revela que, en las últimas décadas, se ha producido una alarmante disminución de la biodiversidad marina.

Según dicho informe, presentado bajo el título Living Blue Planet Report , las poblaciones de vertebrados marinos han disminuido de media un 49% entre 1970 y 2012, aunque el declive de algunas especies de peces ha llegado a alcanzar un 75% en ese periodo.

Además de los peces, el informe muestra fuertes caídas en los arrecifes de coral, manglares y praderas y pastos marinos, que son la base de las redes alimentarias marinas, además de proporcionar valiosos servicios a las personas.

Por ejemplo, dado que más del 25% de todas las especies marinas viven en los arrecifes de coral y unos 850 millones de personas se benefician directamente de los recursos que estos arrecifes generan, su pérdida supondría una extinción catastrófica con consecuencias dramáticas.

Según el informe, el mayor causante de estas tendencias de reducción es la acción humana, sobre todo la sobrepesca o pesca excesiva, la destrucción de hábitats y el cambio climático.

El cambio de rumbo es posible

A pesar de la oscuridad que, sobre la salud de los océanos, arrojan los datos del presente informe, este también proporciona soluciones y oportunidades para un cambio de rumbo.

Entre ellas, se destaca la necesidad de aplicar la protección de los hábitats marinos clave, de gestionar las poblaciones de peces de manera más sostenible, de mejorar las prácticas de pesca, y de redirigir los flujos financieros con el fin de apoyar todas estas iniciativas necesarias.

«La buena noticia es que hay abundantes oportunidades para revertir estas tendencias», afirma Brad Ack, especialista del WWF en un comunicado de la organización.

«Detener el mercado negro de la pesca, proteger los arrecifes de coral, los manglares y otros hábitats océanicos clave; y llegar a un acuerdo en París (en diciembre se celebra allí una nueva Conferencia sobre Cambio Climático) para reducir la contaminación de carbono son todas iniciativas que resultarían positivas tanto para el océano, como para la economía y las personas. Ahora es el momento de que otro munEEUU y otros actores aprovechen estas importantes oportunidades».

No sobrepasar los límites

La Cumbre Climática de París tendrá lugar el próximo mes de diciembre, pero a finales de septiembre hay otro encuentro que puede resultar importante en este sentido.

Se trata de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2015 de líderes mundiales que se celebrará en Nueva York, destinada a discutir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En esta reunión, resultará esencial que los líderes políticos apoyen estos objetivos con una importante inversión y planes de implementación significativos para hacer frente a la destrucción de hábitats, la pesca ilegal, la sobreexplotación y la contaminación marina, que impulsan la degradación de nuestros océanos.

«El océano es un recurso renovable que puede proporcionar recursos a todas las generaciones futuras, si las presiones sobre él son tratadas efectivamente», explica Marco Lambertini, Director General de WWF Internacional. «Si vivimos dentro de límites sostenibles, el océano contribuirá a la seguridad alimentaria, a los medios de subsistencia, a la economía y a nuestros sistemas naturales»

RedacciónT21

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