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Las bacterias se vuelven resistentes en concentraciones de antibióticos muy bajas

Concentraciones de trazas de antibióticos como las que se encuentran en los desagües de aguas residuales son suficientes como para permitir a las bacterias mantener la resistencia a los antibióticos, revela una nueva investigación de la Universidad de York (Reino Unido). El estudio ayuda a explicar por qué la resistencia a los antibióticos es tan persistente en nuestro entorno.

Las bacterias se vuelven resistentes en concentraciones de antibióticos muy bajas

Concentraciones de trazas de antibióticos, como las que se encuentran en los desagües de aguas residuales, son suficientes como para permitir a las bacterias mantener la resistencia a los antibióticos,  revela una nueva investigación de la Universidad de York (Reino Unido).

Esas concentraciones son mucho más bajas de lo previsto anteriormente, y ayudarían a explicar por qué la resistencia a los antibióticos es tan persistente en nuestro entorno.

La resistencia a los antibióticos puede operar de diferentes maneras. La investigación describe esos mecanismos diversos: Hay una forma de resistencia egoísta y otra cooperativa.

La resistencia egoísta a los medicamentos sólo beneficia a la célula individual que tiene resistencia, mientras que una resistencia cooperativa a los antibióticos beneficia tanto a la célula con resistencia como a las células circundantes, sean estas resistentes o no.

Resistencia por transferencia

Los investigadores de la Universidad de York analizaron un plásmido o molécula de ADN presente en las bacterias que contiene genes de resistencia, llamado RK2.

La bacteria estudiada en cuestión fue la Escherichia coli, un microbio que puede causar diarrea infecciosa. En esta bacteria, el plásmido RK2 codifica tanto la resistencia cooperativa al antibiótico ampicilina, como la resistencia egoísta a otro antibiótico, la tetraciclina.

Los científicos hallaron que la resistencia egoísta a los fármacos es ‘seleccionada’ para concentraciones de antibiótico alrededor de 100 veces más bajas de lo que se esperaba, equivalentes a las encontradas en los residuos de antibióticos presentes en desagües de aguas residuales contaminadas.

 Los científicos explican que: «La forma más común en que las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos es a través de transferencia genética horizontal. Pequeños fragmentos de ADN, llamados plásmidos, contienen la resistencia y pueden saltar de una bacteria a otra. Peor aún, los plásmidos  contienen a menudo más de una resistencia«.

Añaden que: «Hay un reservorio de resistencia a los antibióticos por ahí, en el que las bacterias pueden escoger. Lo que hemos encontrado es que algunas de esas resistencias pueden existir en concentraciones de antibióticos mucho más bajas de lo que se creía». 

Referencia bibliográfica:

Michael J. Bottery, A. Jamie Wood, Michael A. Brockhurst. Selective conditions for a multidrug resistance plasmid depend on the sociality of antibiotic resistance. Antimicrobial Agents and Chemotherapy (2016). DOI: 10.1128/AAC.02441-15.

RedacciónT21

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