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Las montañas pueden llevarnos a la locura

Las alucinaciones que padecen los montañeros se deben a una enfermedad llamada psicosis aislada a gran altura. Afecta a las personas cuando están por encima de los 7.000 metros, puede cursar con otros síntomas, desaparece al descender y no deja secuelas. Puede provocar accidentes, por lo que es conveniente practicar estrategias de afrontamiento cognitivo antes de pasar los 7.000 metros.

Las montañas pueden llevarnos a la locura

Cuando Jeremy S. Windsor estaba escalando el Monte Everest en 2008, tuvo una experiencia muy extraña que compartió con muchos otros montañistas extremos. Solo en las montañas más altas, a una altura de 8.200 m, se encontró con un hombre llamado Jimmy que lo acompañó todo el día, le habló palabras alentadoras y luego desapareció sin dejar rastro.

Episodios como este son frecuentes, particularmente cuando el montañero cree que lo están persiguiendo, comienza a decir tonterías o cambia su ruta súbitamente y sin razón.

Que los alpinistas pueden sufrir episodios psicóticos en altitudes extremas es relativamente bien conocido, y ha sido mencionado con frecuencia en la literatura de montaña. Hasta ahora, los médicos generalmente lo han asociado con el mal de altura agudo.

Katharina Hüfner, profesora de la Clínica Universitaria de Innsbruck, y Hermann Brugger, director del Instituto de Medicina de Emergencia de Montaña de Eurac Research, han recogido, por primera vez, alrededor de 80 episodios psicóticos tomados de la literatura alemana de montaña y han analizado sistemáticamente los síntomas descritos en ellos.

Han llevado a cabo una investigación de episodios psicóticos en altitudes extremas y los han sometido a análisis científicos sistemáticos, descubriendo así una nueva enfermedad médica: la psicosis aislada a gran altura. Los resultados del estudio se publican en la revista “Psychological Medicine”.

Síndrome del tercer hombre

Hasta ahora, los médicos habían atribuido el «síndrome del tercer hombre» descrito anteriormente, junto con otras alucinaciones acústicas, ópticas y olfativas, a causas orgánicas. Con frecuencia ocurren, junto con síntomas tales como dolores de cabeza severos, mareos y equilibrio alterado, como efectos secundarios de un edema cerebral a gran altitud.

«En nuestro estudio encontramos que había un grupo de síntomas que son puramente psicóticos; es decir, que si bien están vinculados a la altura, no se pueden atribuir a un edema cerebral a gran altitud, ni a otros factores orgánicos como la pérdida de líquidos, las infecciones o las enfermedades orgánicas «, explica Hermann Brugger, en un comunicado.

La psicosis aislada a gran altitud es más probable que ocurra en alturas superiores a 7.000 m. sobre el nivel del mar. Los investigadores sólo han sido capaces de especular sobre las causas: es posible que factores como la deficiencia de oxígeno, la situación de ser totalmente dependiente de uno mismo y las primeras etapas de hinchazón en ciertas áreas del cerebro, puedan ser desencadenantes de la psicosis.

Los síntomas desaparecen por completo tan pronto como el montañista sale de la zona de peligro y baja de la montaña; y además no deja ningún daño consecuente. «Este descubrimiento nos ha permitido realizar una investigación más exhaustiva de las psicosis temporales en personas por lo demás completamente sanas, una investigación que podría arrojar indicaciones importantes para la comprensión de enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia», continúa Katharina Hüfner.
 

Riesgo de accidentes

Los resultados del estudio también son relevantes porque el síndrome aumenta el riesgo de accidentes: «Es de suma importancia que los montañistas extremos estén completamente informados de estos fenómenos temporales», explica Brugger.

«Probablemente haya un número desconocido de accidentes no informados y muertes causadas por este tipo de psicosis. A fin de reducir el número de estos accidentes, es de la mayor importancia difundir estrategias de afrontamiento cognitivo que los propios montañeses, o con la ayuda de sus socios, pueden aplicar directamente mientras están en la montaña «, dice Hüfner.

La próxima primavera, los investigadores colaborarán con los médicos nepalíes realizando más investigaciones en el Himalaya. Esperan descubrir, entre otras cosas, con qué frecuencia ocurre esta enfermedad. «Las montañas más altas del mundo son enloquecedoramente bellas», dice Brugger. «Sólo que no teníamos idea de que realmente podrían llevarnos también a la locura».

Referencia

Isolated psychosis during exposure to very high and extreme altitude – characterisation of a new medical entity. Psychological Medicine. DOI:https://doi.org/10.1017/S0033291717003397

RedacciónT21

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