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Compartir alarga la vida

Las sociedades en las cuales se comparten más recursos entre generaciones, ya sea de forma privada, en las familias o mediante planes estatales, presentan una mayor esperanza de vida: el éxito está ligado al desarrollo de la cultura solidaria.

Un estudio realizado en 34 países de los 6 continentes por científicos sociales del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Rostock, Alemania, concluye que las sociedades en las que existe una mayor transferencia de recursos intergeneracionales registran una tasa de esperanza de vida más alta, en comparación con aquellas que poseen modelos de mayor concentración. Según una nota de prensa, se analizan tanto las ayudas privadas como públicas.

La actitud de compartir es beneficiosa para ambas partes. Quien recibe mejora directamente su bienestar gracias a la ayuda, quien da se beneficia indirectamente a parir de la satisfacción emocional. Aunque ya se conoce el trascendente papel de la cooperación humana en nuestro proceso evolutivo, lo importante de esta investigación es que se ha estudiado la distribución de recursos en países de todos los continentes, con distintos sistemas políticos y considerando tanto las ayudas privadas como estatales.

En todas las etapas de la vida, el ser humano necesita en ciertos momentos de algún tipo de ayuda económica o transferencia de recursos. En la infancia y la adolescencia requerimos de colaboraciones para poder desarrollar todo nuestro potencial y acceder a la educación. En la adultez las necesitamos cuando atravesamos una enfermedad o sufrimos un accidente que merma nuestra capacidad productiva. Por último, en la tercera edad necesitamos recibirlas al momento de dejar de trabajar.

El estudio de los investigadores alemanes combinó las transferencias estatales, privadas y familiares y analizó su efecto en los 6 continentes. Los resultados son claros y contundentes: las sociedades más “generosas” alargan la vida de sus miembros. Se ha comprobado una fuerte asociación entre la cantidad de dinero compartido entre generaciones y la longevidad.

La cultura solidaria es la clave

Los especialistas trabajaron bajo este criterio: en principio se sumaron los pagos de transferencias estatales y privadas recibidos y entregados por cada individuo durante su vida, para posteriormente presentarlos en relación con los ingresos de por vida. Así se obtuvo un indicador general para cada uno de los países estudiados.

Un aspecto que destacan los científicos es que los mejores resultados en distribución de recursos no se relacionan directamente con el origen de los mismos: impactan positivamente y de la misma forma las ayudas estatales, privadas o familiares. En consecuencia, el éxito está ligado al desarrollo de la cultura solidaria que exista en cada país o región, más allá de los modelos políticos.

Algunos de los resultados indican que en los países de Europa occidental y en Japón, donde se transfieren muchos recursos a los más jóvenes y a los mayores, las tasas de mortalidad son bajas y la esperanza de vida es la más elevada. Por su parte, las naciones de América del Sur, que también tienen en general altos niveles de ayudas y transferencias, presentan una mayor esperanza de vida en comparación con África, el continente más perjudicado en los resultados del estudio, pero a la vez se encuentran por debajo de las naciones europeas, Australia y Japón.

Cifras y conclusiones

En los dos países con las tasas de mortalidad más bajas, Francia y Japón, un ciudadano promedio comparte alrededor del 68 por ciento de los ingresos de su vida. Por su parte, en China o Turquía, donde la redistribución se ubica entre el 44 y el 48 por ciento de los ingresos, la esperanza de vida se reduce considerablemente.

Las naciones del África subsahariana son las que poseen la tasa de mortalidad más alta de todos los países estudiados, registrando al mismo tiempo el porcentaje más bajo de transferencia y distribución de ingresos. América del Sur se posiciona en un nivel intermedio, con ciudadanos que comparten más del 60 por ciento de sus ingresos.

En definitiva, el estudio concluye que existe una asociación directa entre los niveles de transferencia y el aumento de la esperanza de vida. Queda claro que un incremento de la cultura solidaria tiene como resultado concreto una vida más larga y con más bienestar en todas sus etapas.

Referencia

Intergenerational Resource Sharing and Mortality in a Global Perspective. Vogt, T., Kluge, F., Lee, R. PNAS (2020).DOI: https://dx.doi.org/10.1073/pnas.1920978117

Foto: Matheus Ferrero. Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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